miércoles, 14 de diciembre de 2016

VICTORIA

En el momento en el que Javier hizo esa pregunta,  un silencio seco se apoderó de la sala. En ella estaban ellos dos solos, y estaban a escasa distancia, pero parecía que había entre ellos había una distancia de miles de kilómetros. Javier venció su miedo, y se decidió a acercarse un poco más a la camilla en la que se encontraba postrada, fue en ses momento en el que Victoria, con un susurro de voz quejumbroso, contesto ante la insistencia de Javier.

-Si, soy yo, quien eres
-Me llamo Javier, y quizás te sorprenda saber que hago yo aquí
-Por favor, no me hagas daño
-No,  en absoluto, no he venido a hacerte daño, te explico, soy un familiar de Barbara
-Y que quieres de mi? En serio que no voy a hacer y decir nada, por favor, ya estoy pagando las consecuencias de meter mis narices en donde no debía,  por favor dejadme en paz
-Por favor victoria confía en mi, no he venido a hacerte daño, quiero que me ayudes a que yo pueda acabar lo que vosotras empezasteis
-Y como se que me puedo fiar de ti
-Tengo si quieres esto, es para que lo veas

En ese momento Javier saco del bolsillo de su abrigo el colgante de Barbara,  Victoria dio un suspiro de tristeza, y continuó intentando hablar en medio de los dolores que sentía

-Quien te ha dado ese colgante
-Me lo entrego un familiar suyo
-Alberto? Debimos hacerle caso cuando nos ofreció su ayuda, aún así no te fíes de él,  no es quien dice ser
-Quien es realmente Alberto? Por que no me debo fiar de él
-Porque aunque sus intenciones son buenas teóricamente,  realmente tiene algo oculto,  algo que tampoco debe salir a la luz
-Y que es lo que debe salir a la luz
-Eso deberás ser tu quien lo decida, yo solo se que lo hemos intentado, y que yo estoy aquí postrada en una cama, y no se donde esta Barbara, espero que no la haya pasado nada
-Te tengo que comentar un detalle
-Cual
-Barbara falleció hace unos días, la asesinaron, y si yo hago esto es por honrar su muerte, porque no quede en vano

En ese momento empezaron a brotar lágrimas de los ojos de Victoria, la noticia de la muerte de Barbara la había hecho mucho daño, más que los huesos rotos y las contusiones del accidente

-Le dije a Barbara que no siguiera, que lo dejáramos y huyeramos ahora que teníamos nuestra oportunidad de hacerlo, pero no quiso, quiso llegar hasta el final, y mira donde nos encontramos. Siempre pensé que cuando acabase todo esto nos iríamos muy lejos, para empezar de cero, pero no pudimos. No pudimos
-Pero ahora si puedes, me tienes a mi, yo acabaré el trabajo vuestro, yo haré que desde arriba Barbara se sienta orgullosa de ti y de todo lo que hicisteis, yo rematare la faena, por favor confía en mi
-Es muy peligroso, y está involucrada gente que ni si quiera te imaginas, pero me he de fiar de ti, pero antes de nada, por si acaso, vete a Madrid, a mi casa, esta en la calle desengaño, ahí tienes las llaves, y coges de la mesilla una pistola que tengo, nunca sabes si te hará falta
-Y después que debo hacer?
-Tendrás que ir a la tacita de te, es un burdel que hay...
-Me se la dirección, tranquila, lo tenía controlado
-Vale, entra por la puerta de atrás,  y le dices al de seguridad que eres familiar mio, y tu código de entrada es 28916 , es un código secreto que te hará entrar. El te dará la llave de la habitación,  es la 31, coge de la mesilla un cuaderno de tapas verdes, guárdalo y escondelo donde nadie lo encuentre, ahí te dirá más cosas que debes saber si quieres llegar a la verdad, tendrás que ir a citas que vienen marcadas allí,  llamar a determinada gente, por favor, hazlo por nosotras, ese debe ser nuestro legado
-Y si hay algun problema en la tacita?
-Huye por un pasillo rojo que hay a la izquierda de las escaleras, te sacará a la calle Serrano, ahí trata de pasar desapercibido
-Hay alguien  as que sepa donde esta ese cuaderno?
-No, solo Barbara y yo, y mira donde estamos las dos, por favor, ten mucho cuidado, y en serio, hazlo por nosotras, solo con ver tus ojos miedosos se que me dices la verdad. Confío en ti, mucha suerte

En ses momento Victoria se quedó dormida por el efecto de los sedantes, y Javier salió de la sala con el firme convencimiento de ayudar a las dos mujeres a encontrar su verdad. La sala estaba vacía,  no había si quiera personal médico,  y una tremenda sensación de frío, y de inquietud, se apoderaron de él,  inquietud que se apoderó de él cuando oyó unos pasos detrás de él,  unos pasos que se detuvieron, y que de repente dieron paso a una pregunta que a Javier le heló la sangre

-OYE, TU QUIEN ERES Y QUE QUIERES DE VICTORIA

En ese momento,  después del bloqueo inicial, a Javier solo se le ocurrió una cosa: huir como fuese por las escaleras.

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