miércoles, 21 de diciembre de 2016

EN EL SITIO INADECUADO

A Javier le costó llegar allí,  en Madrid cuando circulas por el centro el tráfico en cualquier hora del día,  aunque no sea hora punta, el centro se colapsa de coches y más en época navideña, de ahí que Javier en cierta parte entendiera la decisión de la alcaldesa de la ciudad de restringir el tráfico,  aunque por diferencias de ideología no lo entendiera tanto. Mando parar el taxi en una calle cercana para que no se le reconociese donde iba, o a donde quería entrar, y cuando vio el taxímetro pensó que con lo que le costaba la carrera podía darse una vuelta de turismo por toda su ciudad, aún así pago el dinero, a sabiendas de que, aunque pusiese el grito en el cielo, sería Alberto el que pagaría la factura.

Mientras paseaba por la calle de Serrano para acercarse a la tacita de te, Javier se quedó un rato mirando los escaparates de las tiendas que había por allí: PRADA, DIOR, CHANEL, KENZO,  era curioso que no había en ningún momento etiquetas con el precio de las prendas, pero estaba más que seguro que eran prohibitivos, prohibitivos para su bolsillo, para su economía,  seguramente con el sueldo de un mes no le llegaría ni para una de esas pulseras que lucían brillantes en los escaparates, por un momento pensó en usar la tarjeta de Alberto para darse un gran capricho, pero creyó que no era oportuno abusar de la bondad de alguien que le había puesto tantos medios a su alcance, sería abusar de la caridad.

En cuanto llego a la tacita de te, cualquiera pensaría que se trataba de un burdel, en ningún caso parecía una casa de citas: era un local perfectamente mantenido, dentro de un edificio de planta antigua, del siglo anterior pensó Javier,  pero perfectamente restaurado y mantenido, tenía un escaparate en el que se veía un bar de copas tremendamente elegante, y de la terraza, situada en la azotea, resplandecian luces de colores que iban cambiando cada cierto tiempo, nada que ver con el concepto que tenía el de un burdel, o lo que el conocía de oídas de los de su ciudad, esto era glamour y elegancia, lo de allí, lo de su ciudad, vulgaridad sin límites.

Cuando entro, se sorprendió que no tenía portero, ni si quiera había timbre para llamar, es más la puerta estaba abierta para todo aquel que quisiese entrar, lo cual le pareció muy extraño más aún cuando entro: no había tapicería de leopardo, ni asientos de cuero desvencijado, ni si quiera camareras de otras nacionalidades entradas en carnes y ligeras de ropa, al contrario, las mujeres que allí se encontraban estaban vestidas de una manera elegante, quizás demasiado elegante para la edad que tenían,  los asientos eran sillas de estilo victoriano, tapizadas de un color rosa muy discreto, había un montón de cuadros, espejos y demás fotografías de la ciudad de Madrid en otras épocas.  En definitiva, que más que lo que era, aquello era un salón de té.

En el momento en el que entró,  una señorita de muy poca edad se le acercó amigablemente. Iba vestida de camarera, así que dedujo que era o eso o una recepcionista al uso, el uniforme que ella usaba le resultaba muy familiar, así que fue por eso que se acercó a ella. Se llamaba Rita, o eso era lo que ponía en la chapa que la colgaba de la solapa.

-Buenos días,  que desea?
-En realidad no sabría que decirle señorita, pienso que este sitio no es el que yo buscaba .
-Que es lo que usted buscaba.
-Esto es la tacita de te?
-Si señor, entonces es lo que usted buscaba.
-Pero esto es....
-Un salón de té?
-Ya, es por eso que no es lo que yo buscaba, yo venía por otra cosa
-Por otra cosa? Y que es esa cosa que buscaba usted
-Buscaba divertirme, un rato de ocio....no se si me entiende.....
-En realidad no, pero si me lo explica un poco mejor, quizá pueda entenderle
-Buscaba.....compañía....
-Entonces si que esta en el lugar adecuado, pero creo que.....
-Que cree usted?
-Que con esa vestimenta lo que no es usted es la persona más adecuada para este sitio.
-Ustedes que se piensa que por llevar unos vaqueros y una sudadera no voy a estar a la altura de las circunstancias?
-Entienda usted que está no es una casa como todas aquellas que usted verá por ahí,  aquí la discreción y la elegancia son una de nuestras máximas, piense que aquí vienen caballeros de alto poder adquisitivo. No es un sitio para cualquiera.
-Me está usted llamando cualquiera señorita Rita?
-No quería ofenderle caballero, pero creo sinceramente que este no es su sitio, por favor marchese
-Entendido. Que pase usted un buen día.
-Igualmente.

Javier salió de allí contrariado y enfadado. Entendía que quizás el dress code de aquel local le exigía ir vestido de una manera más elegante, pero la manera de echarle la recepcionista, o lo que fuera de lo que,  por muy refinado que fuese, no dejaba de ser un prostíbulo, le había dejado con mal sabor de boca. Se dedicó a pasear en círculos pensando en la manera de entrar allí cuando sonó el teléfono,  sus ángeles de la guarda habían estado al tanto de todo

-Que ha pasado, por que te han echado?
-Simplemente por no ir vestido como la beautiful People que suele ir por allí
-No habrás montado un espectáculo? Recuerda que no debes llamar la atención
-No marcos, no he montado ningún  espectáculo,  es más he sido demasiado educado para lo que le podía haber dicho a la .....recepcionista, o lo que quisiera que fuera.
-Pero tenemos que entrar ahí como sea
-Y como quieres que me cuele allí adentro, trepo por la ventana?
-Pues piensa en lo que quieras, pero que tienes que entrar eso es un hecho
-No me tienes que decir que debo hacer, ya me las arreglare yo solito, ni me haces falta, y ni creo que me fueses de mucha ayuda si fueses necesario
-Allá tu, pero date prisa, no tenemos mucho tiempo

Cuando colgó marcos el teléfono,  Javier miro su reloj, eran las 19:45, y si, se le acababa de ocurrir una idea que había visto en una película hace mucho tiempo, una, que dadas las circunstancias, le venía como anillo al dedo para la situación en la que el estaba, pero tenía poco tiempo, y tenía que desandar parte del camino que había andado un poco antes.

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