lunes, 6 de marzo de 2017

MECANISMOS OCULTOS

Javier abrió la caja fuerte con sumo cuidado, tratando de estar seguro del paso que iba a dar en cuanto abriese la puerta, temeroso de encontrarse alguna sorpresa que no estuviese preparada. Cuando la abrió del todo, una ligera decepción sacudió a los trs: la caja estaba absolutamente vacía. O bien Barbara no había dejado nada en ella, o alguien se había encargado de sacarlo antes de que ellos llegarán.
-No puede ser, es increíble. 
-Que ocurre?
-Que al final veo que nos morimos en la orilla
-Esta vacía! Eso es que alguien se lo ha llevado todo de aquí
-Creéis que Eloy puede tener algo que ver con esto?
-Lo dudo, pienso que si Eloy supiese algo o tuviese que ver, su actitud sería otra.
-Y quien puede haber sido?
-Esa ha sido mi sobrina! Sigo diciendo que está viva, y que tiene que ver con esto!
-No digas tonterías Alberto,  no creo que Barbara haya hecho esto desde ultratumba, aparte que si lo hubiese hecho, a mi me hubiera avisado de algún modo.
-Entonces tu crees que está viva también
-No lo creo, pero que dejó a alguien preparado para irme dando los datos que te faltaban a ti, de eso estoy más que seguro. Si Barbara lo hubiese hecho yo ya tendría la dichosa carpeta.
-Vale, pues recapitulemos. Eloy no ha sido, y Barbara no crees que este viva. Yo tampoco. Pero no está viva. Y piensas que alguien está siendo mandado por ella para que te entregue las cosas que te han ido llegando hasta hoy
-Así es Iván
-Pues bien...ahora, cual es el paso que debemos de dar?
-Ahí está el problema de toda esta historia, que por primera vez desde que empezó todo esto, no tengo ni idea de lo que debemos hacer. Me siento por primera vez desorientado
-Pues tendrás que pensar en lo que vamos a hacer porque el tiempo corre en nuestra contra, y no podemos ir a Barcelona sin tener ningún dato con el que atacar a Artur, es más,  tampoco podemos ir a la policía con suposiciones e indicios, piensa en lo que nos dirá la inspectora Infante, nos va a mandar a freír espárragos.
-A ver, tened paciencia, de alguna manera u otra la caja fuerte vacía nos intenta decir algo
-Que no tiene nada
-No seas simple Alberto! La caja vacía yo creo que quiere decir que usemos nuestra imaginación
-Ya, pero nuestra imaginación no está para muchos trotes
-Y si la caja es como el radiador? Que tiene sorpresa?
-Si, esto va a ser como el un dos tres, que ahora viene Mayra y nos ofrece la ruperta por lo que tenga la caja, y hasta aquí puedo leer
-Déjalo Iván cuando estas estúpido es que estas estúpido
-No es que este estúpido Javier, es que esta vacía, va-ci-a
-Y si tiene un resorte o algo como el radiador
-Mete la mano a ver si pillas premio
Javier empezó a palpar la caja de nuevo por abajo, pero no había nada que sobresaliese del suelo, pero cuando empezó a palpar por los laterales, se percató de que una de los laterales tenía como una especie de abombamiento. Como si de ahí saliese algo que en teoría no debería de estar. Tiro del tapizado que cubría el interior de la caja, y surgió un botón de la nada. En cuanto lo pulso , el suelo de la caja fuerte hizo un ruido seco, como si de un resorte se hubiese soltado, y se decidió a tirar de la tela del suelo. En cuanto lo hizo vio como el metal de la caja fuerte se había abierto en dos mitades, tiro de la primera, y vio un pen drive, que saco con mucho cuidado.
-Ajam! Veis como si que había premio dentro de ruperta ?
-Un pen drive! Eso es lo que quería que encontrasemos Barbara?
-No lo se, necesitaremos un ordenador para saberlo
-Un momento, oigo ruidos
-Que dices Iván?
-Que oigo ruidos, ponte a cubierto, y usted también Alberto
Los tres se quedaron en silencio, y de repente empezaron a escuchar como alguien subía las escaleras que subían hasta la zona de los despachos. De repente, el sonido de las escaleras metálicas se detuvo, y empezaron a oír la madera vieja del pasillo crujir, deteniéndose justo a la altura de la puerta de Barbara. En ese momento , salto la alarma antirrobo de la nave, y los tres abrieron la puerta y se asomaron a la barandilla sobre la que se veía la nave desde arriba
-Como se detiene esta historia Alberto!
-No lo se Iván, pero la policía seguro que estará de camino!
-Pero no sabes donde esta la alarma?
-No, pero me imagino que estará cerca de la puerta!
-Baja Javier!
-Bajamos los tres no te jode! Si morimos morimos todos!
Los tres bajaron la escalera deprisa, y se percataron de que efectivamente, la alarma estaba a la puerta de la nave. Alberto se puso a hablar con la persona de la empresa de seguridad que estaba intentando establecer comunicación desde el otro lado del interfono, y, al comprobar sus datos, hizo que la alarma dejará de sonar inmediatamente. Cuando el sonido agudo de la sirena dejo de retumbar en sus oídos, Javier e Iván se volvieron a acercar a Alberto.
-Quien demonios habrá activado la alarma?
-No lo se pero iba directo a por nosotros
-Creo que el oír saltar la alarma le alertó y por eso salió corriendo
-Tu le has llegado a ver?
-No, pero quizás haya algo a la puerta que nos ayude a descubrir quien era.
-No creo, pero por intentarlo, aún así cerremos todo esto y vayamos a ver que esconde el pen drive, creo que nuestro trabajo se tiene que centrarse en eso antes de ir a la policía
-Tienes razón
Cuando subieron se encargaron de apagar la luz del despacho de Barbara y de cerrar la puerta, pero cuando la cerraron una mueca de horror y de espanto les heló la sangre. Pegadas a la pared había dos fotografías, una del cadáver de Barbara en el instituto anatómico forense,  y otra de ellos tres, sentados en el sofá del despacho de Barbara, tomándose el whisky, que parecía sacado de las cámaras de seguridad de la empresa, y en el que había un mensaje escrito a mano, el cual decía, EL TIEMPO SE OS ACABA, ACABARÉIS COMO ELLA. Javier cogió las fotos, y no pudo más que llevárselas al pecho y echarse a llorar. Por primera vez, lloraba de miedo. Miedo por pasar lo que pasó ella, miedo por no acabar lo que Barbara le pidió, y miedo por dejar a gente aquí a la que realmente amaba y quería,  miedo a perderlo todo. Por eso, y por la presión a la que estaba siendo sometido, rompió a llorar, teniendo que ser consolado por Iván y por Alberto.
Cuando salieron de la nave, Iván puso su chaqueta en los hombros de Javier. Empezaba a refrescar, y tenían que ir corriendo a ver que había en el interior del pen drive antes de ir a la policía,  así que pensó que una manera de ayudar a Javier era protegiéndolo del frío.  Cuando subieron al coche, procuraron no decir ni palabra, esperando a que el trayecto hasta casa se hiciera en el menor tiempo posible. Mientras iban en el coche, Alberto conducía e Iván iba de copiloto, mientras Javier iba detrás sentado con la mirada pérdida en la ventanilla, esperando entender que era lo que había hecho mal para haberse metido en este callejón sin salida

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