miércoles, 22 de marzo de 2017

CALOR DE FUEGO FALLERO

Valencia, 24 de marzo. Las fallas acaban de terminar y la ciudad está todavía con la resaca de la fiesta mayor, aquella por la que más se les conoce. Todavía están recuperándose del estruendo de los petardos y de la cremà, mientras preparan las fallas del año que viene, mientras hay una persona a la que el caloret fáller ni le va ni le viene....

Vicente Pons es un viejo inspector de la policía, al borde de la jubilación. Por sus ademanes, podría pasar por un alcohólico vagabundo, pero tenía a su cargo una impresionante nómina de trabajadores. Aunque los primeros años se dedicó en cuerpo y alma a su profesión como inspector jefe de la unidad 7 de la policía de Valencia,  desde hacía quince años era más conocido por sus salidas de tono, su mala praxis laboral, y por sus fiestas nocturnas, que por ser el gestor de uno de los grupos más importantes de la policía, con más fondos destinados a su mantenimiento, y sus razones tenía, pero, a pesar de su comportamiento errante, estaba blindado en el cargo, atornillado en la silla. Nadie, ni en la anterior administración de la alcaldesa barberá,  ni en la actual, había conseguido sacarle de ahí,  y motivos no les faltaban, pero había poderes ocultos que impedían que nadie le tocase.

Como todos los días desde hacía mucho tiempo, Vicente se levantaba pasado el medio día,  con aspecto desaliñado, con las consecuencias de la noche anterior aún frescas en su rostro. Su apartamento había pasado por épocas mejores, ya que pasaba poco tiempo allí, y el poco tiempo que pasaba, lo dedicaba a montar fiestas en las que el alcohol, y alguna que otra sustancia que empezaba a hacer mella en su organismo, y allí no había nadie que introdujese un mínimo de limpieza y orden en ella. Era lo que denominan coloquialmente un "piso patera" en el que mucha gente entraba pero en el que nadie pasaba largas temporadas, y se notaba, vaya si se notaba.

Mientras se afeitaba, por una vez en bastante tiempo, se acordó de que en breves tenía que acudir a Barcelona, ya que el motivo por el que gozaba de tanta protección y privilegios, lambda, tenía una nueva reunión en el día de Sant Jordi, y tenía que estar allí,  como tantas veces en los últimos veinticinco años, haciendo la labor más desagradable de todas. Una vez acabada la orgia, tenía que coger el cadáver de la muchacha que había sido utilizada para la ocasión, y hacerla desaparecer, o hacerla aparecer en algún lugar distinto, y buscar al típico mentecato de turno que a base de fantásticas remuneraciones, aceptaría cargar con la culpa del asesinato, y pasar una larga temporada entre rejas, mientras le aguardaba a la salida una jubilación dorada. También tenía que hacer desaparecer pruebas, y de eliminar los datos de la autopsia que pudiese involucrar a los miembros de la asociación, y de paso presionar a forenses, policías,  y demás personas que se dedicasen a investigar a que se dejasen datos por el camino, de lo contrario deberían pagar las consecuencias. Por ello cobraba un grandisimo sueldo, y por ello podía hacer lo que quisiera con total impunidad sin que nadie de su comisaría osase a tomar medidas contra el, de lo contrario sería esa persona fulminado con impunidad. Así desde siempre, así desde hacía tantos años, que ya su soberbia, su despotismo, y su incapacidad le cansaban.

Cuando termino de afeitarse, bajo a la cafetería de debajo de su casa, y pidió un carajillo,  mientras ojeaba la prensa del día.  El titular principal era la búsqueda de una chavalas de diecinueve años desaparecida desde hacía varios días en un pueblecito cercano a valencia, por lo cual supuso  quien o quienes eran los responsables de su desaparición. Cuando termino  de tomarse el café,  cogió un taxi que le llevaría a la comisaría, en uno de los pocos días que su estado físico le dejaría ir a trabajar, sin saber que ese día,  era el menos indicado para que allí fuera. Cuando llego, su fiel ayudante Roberto Robles, quien trabajaba con el desde hacía treinta años, le dio las malas noticias.

-Hola Roberto, que tenemos de novedades
-Che jefe,hoy si que ha venido a trabajar?
-Me entraron ganas de ver como iba esto. Que me cuentas.
-Nada en especial, solo que ha venido una inspectora desde Valladolid a ver al comisario.
-Una inspectora desde Valladolid? Y que quiere la inspectora de una ciudad pequeña en Valencia?
-No lo se, solo se que ha sido llegar ella y al rato han venido los de asuntos internos y se han unido a la conversación,  no se a quien estarán buscando
-Sea lo que sea , creeme que tu y yo estamos a salvo Roberto
-Esta usted seguro?
-Segurisimo , a ti y a mi no nos va a pasar nada.
-Yo no lo tendría tan claro
-Por que?
-Porque en un momento dado el comisario Sueca ha preguntado por ti,  y en cierta parte se ha sentido aliviado por no verte, por primera vez, yo creo
-Y que quería de mi
-No lo se, pero sólo ha dicho que menos mal que no estabas, y que ya te llamaría
-Ahora que estoy aquí ya me contará que pasa cuando salga

Efectivamente, cuando la inspectora Infante salió por la puerta, se le quedó mirando con cara desafiante, y después miro al comisario sueca, el cual la hizo un gesto para tranquilizarla, y al final se marcho sin decir palabra. Cuando entraron el y el comisario al despacho,  los dos agentes de asuntos internos estaban sentados al lado del comisario, y el se sentó de frente a los tres, serios, mirándole fijamente. Se podía decir, que el inspector Sueca llevaba esperando este momento mucho tiempo, el momento de deshacerse del mayor parásito de la policía Valenciana y de poder al fin reestructurar todo el organigrama desde cero, como todos deseaban allí desde hacía muchos años.

-Tenemos que hablar, quieres agua?
-Preferiría whisky
-Sabes que de eso no tengo,  así que no te excedas
-Sabes que me excedo si me apetece,  así que al grano
-Tomaré yo la palabra
-Quien es Usted
-Virginia palacios, inspectora de asuntos internos, y el es Ricardo Antunez, mi adjunto a la investigación, tenemos que hacerle unas preguntas
-Que quieren saber
-Lo que sabe de lambda
-No voy a decir nada
-Le aconsejo que colabore y no haga esto más difícil
-Me podéis comer todos el...
-Tranquilito Vicente que está vez ya no tienes quien te ayude, sabemos lo que es lambda y a que se dedica, y que tu estas implicado como encubridor necesario
-Sabes que puedo hacer una llamada y fulminaros a  los tres de una tacada?
-A quien, a todos tus amiguetes que salen en el dossier? Creeme que a partir de esta tarde no tendrás quien te proteja
-No podéis hacer nada
-Oh si, claro que podemos, y lo vamos a hacer, por el momento, quedas relevado de tu empleo y de tu sueldo hasta que acabe la investigación, lo segundo, quedas detenido por encubrimiento de secuestro, asesinato, y asociación de delincuentes
-Te voy a machacar y lo sabes, hijo de la gran....
-Que te cuides la lengua, que tu ya eres historia, negra, pero historia, tu ya no tienes nada para contar aquí
-No me podéis hacer esto! Sabéis que no podéis
-Ya está hecho, así que agentes, bajen a este señor al calabozo,  y tomen sus datos para la ficha,  yo limpiare personalmente tu despacho para desinfectar lo

Los guardias bajaron a Vicente a los calabozos, y le quitaron todos sus efectos: la placa, la pistola, y cualquier objeto que pudiera utilizar como arma, antes de darle la patada que le metiese en su celda, el inspector Sueca se acercó a el, y por la espalda, le susurro al oído una frase que utilizo como escudo para intentar hacer algo que le sacase de ese apuro, antes de esposarle personalmente 

-Tienes derecho a una llamada, adelante, llama a tus amigos a ver si te sacan del apuro

Por primera vez en mucho tiempo, la llamada que hacía que siempre se le pasarán los apuros no contesto, Artur Santpedor esta vez no contestaba las llamadas, así que eso le hizo enfurecerse y golpear el teléfono.  Cuando recuperó la serenidad, llamo a la persona que le podía ayudar a salir de este embrollo, Rubén. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario