sábado, 4 de marzo de 2017

CUATRO NÚMEROS

En el momento en el que abrieron la puerta, un suspiro de disgusto atenazó la cara de los tres:  el despacho estaba totalmente revuelto,  con todos los cajones abiertos de par en par, los papeles encima de la mesa, y ni rastro de lo que pudiera ser una caja fuerte. Entraron poco a poco, con el absurdo miedo de que alguien estuviese por ahí espiandolos, sabiendo que estaban solos, y, por un momento, se quedaron los tres esperando a que alguno de ellos tomase una decisión sobre que tenían que hacer. De repente, Javier cogió el teléfono,  y llamo a Eloy, preguntándole si sabía de alguien que hubiese entrado en el despacho de Barbara en todos los días en los que ella no había estado. Eloy le respondió que de ninguna de las maneras, que ese despacho no había sido movido más que por la policía,  y que ni si quiera las señoras de la limpieza habían entrado en el, lo cual lo pudieron corroborar por la densa capa de polvo que había en los muebles y en las ventanas. Javier le comento que, en el momento que acabasen esa noche de trabajar allí,  tenía que ir alguien a asear ese lugar de manera inmediata, a lo que Eloy accedió sin poner trabas. Cuando colgó, Iván y Alberto se quedaron esperando la reacción de Javier,  a lo cual les ordenó que diesen la luz, que estaba anocheciendo, y se pusiesen a revisar todos los papeles que habían quedado sanos,  a ver si encontraban algo.

La verdad es que los papeles poco podían decir algo tangible acerca de lambda, Artur, o algo que se relacionarse con las muchachas que habían desaparecido. La mayoría estaban arrugados o rotos, y hablaban de facturas, balances económicos,  requerimientos de hacienda, y un sin fin de presupuestos, algunos aceptados,  otros en tramitación, de las empresas que solicitaban suministros a la empresa de Barbara. Nada que pudiese llevarles a sacar algo en claro, nada que les ayudase a saber por donde tenían que tirar, absolutamente nada. Pasado un tiempo, los tres se sentaron en un sofá de cuero marrón que estaba en una de las paredes del despacho, y Alberto abrió lo que era una especia de mini-bar del cual saco tres vasos y y una botella de whisky. En otras circunstancias ni Javier ni Iván hubiesen aceptado el ofrecimiento, pero algo les llevo a los tres a aceptar la bebida y a relajarse, a ver si pensando encontraban la manera de sacar algo más de lo que habían encontrado hasta ese momento.

-Pues parece ser que aquí no hay nada chicos
-No nos tenemos que rendir Alberto,  si algo hay, estoy seguro de que esta por aquí,  tenemos que seguir buscando.
-Pero Javier,  alguien es fácil que se nos haya adelantado, y que si algo había en este despacho, ya lo tenga en su poder, que tampoco es seguro de que hubiese algo
-Tenemos que seguir buscando Iván, con todas las molestias que se ha tomado Barbara en que nadie la descubriese,  dudo y mucho que tuviese la poca delicadeza de dejar algo tan importante a la altura de las manos de cualquiera, algo debe haber aquí que se nos escape
-Estoy con Javier, Iván,  Barbara se toma muchas complicaciones como para dejar que alguien así como así se lleve una carpeta tan sería tan fácilmente,  algo debe haber aquí que nosotros no hayamos visto
-Si, pero donde? Hemos puesto el despacho del revés,  buscando algo que ni si quiera sabemos que es y donde está. Si Barbara lo tiene escondido, creo que no es aquí
-Sigamos mirando chicos. Mi hermana sabía que nosotros vendríamos tarde o temprano aquí, si no no creo que me hubiese dejado como herencia la mitad de su empresa, estar, esta aquí, pero tenemos que seguir mirando
-Y si esta en otro despacho?
-Y dejar que de casualidad se lo encuentre otra persona? No creo en que hiciese esa insensatez, levantemonos y sigamos buscando, tenemos mucho tiempo.

En ese momento Alberto, que estaba apoyado sobre la ventana del despacho, la cual estaba encima del radiador, se quiso dirigir otra vez hacia el escritorio de Barbara,  pero, antes de que sucediera, tropezó,  y en vez de dirigirse, se abalanzó sobre el. Javier e Iván se acercaron a preguntar como se encontraba, y el mal decía que había tropezado con algún trasto que se habían dejado tirado. Cuando miraron a ver que era aquello con lo que se había tropezado Alberto,  Javier se quedó mirando con cara de sorpresa.

-Un momento, no te has tropezado con ningún trasto Alberto
-Y con que diantres me he tropezado si puede saberse?
-Mira, es una palanca
-Una palanca? Y que hace una palanca ahí?
-No lo se, pero la mejor manera de saber que hace una palanca ahí,  es tirar de ella
-Y si se cae algo encima de nosotros
-Habrá que correr riesgos. Para hacer una tortilla...
-Tienes razón, hay que cascar un huevo, pero no quiero que casque la cabeza de uno de nosotros.
-Venga no seas exagerado, Iván,  ayúdame,  esta muy dura la palanca
-Me dan ganas de decirte una barbaridad
-Y a mi de darte una hostia y me aguanto, echame una mano y no me digas estupideces, no estoy de humor
-A sus ordenes jefe

Entre Javier e Iván hicieron fuerza para tirar de la palanca con la que había tropezado Alberto.  Al principio no había manera humana de que cediera,  pero con un pañuelo que les dio Alberto y un esfuerzo titanico consiguieron que la palanca cediera. Al bajar, una pequeña plataforma sobre la que reposaba el radiador se levanto, y Javier, al percatarse de que tenía ruedas, la movió hacia su derecha. En ese momento apareció una caja fuerte, de la cual ninguno de los tres tenía la clave

-Veis? Sabía que había que seguir buscando
-Una caja fuerte! Eso es lo que quería que encontrasemos  Barbara!
-Vale pero, estamos en las mismas, mucha caja fuerte pero ninguno de los tres conocemos la clave.
-Muy bien sherlock, eso es lo que tendremos que adivinar
-Y de donde sacamos el número que la abre?
-Tendremos que pensar....a ver....tiene cuatro números,  y por lo que veo hay que introducirlos y poner el botón que tiene el candado abierto....cuatro números......nada, la fecha de nacimiento de Barbara no es
-Y como la sabes Javier?
-Iván,  es mi hermana melliza, tu que crees que no se cuando he nacido? Sigamos probando....Alberto, dime fechas importantes de ella....
-Prueba con la fecha de nacimiento de su perro....
-Barbara tiene perro?
-Tenía, murió ya el pobre, a ver, tenía quince años, murió de viejo
-Que número es
-A ver... dos uno cero seis
-Nada, este tampoco es

Estuvieron probando durante un buen rato un montón de claves y de números relacionados con la vida de Barbara, el nacimiento del perro, su muerte,  la fecha de su aniversario con su ex pareja, el cumpleaños de los padres, pero ninguno conseguía abrir la caja fuerte, siempre se iluminaba la luz roja. Estaban desesperados, ya que después de tanto nadar, se estaban ahogando en la orilla.

-Nada, que no hay manera de abrir la caja fuerte
-Pues es que no me acuerdo de más posibles fechas o números que tengan que ver con ella
-Hemos probado hasta las matrículas de los coches, los teléfonos, hasta la comunión, nada de nada, nada que tenga que ver con la vida de Barbara.
-Pues algo tiene que ser, tiene que haber un detalle que se nos escape Iván, algo de la vida de ella que se nos escape....piensa en algo Alberto!
-Que ya no se más,  no se me ocurre nada que recuerde de la vida de Barbara
-Un momento....
-Que piensas?
-Iván, Alberto, se me está ocurriendo una cosa.
-El que?
-No estarás pensando en meter un balazo a la caja fuerte?
-No estoy tan loco Iván,  eso no se me ocurriría
-Aparte de que seguramente saltaría la alarma antirrobo y tendríamos aquí a la policía en nada,
-No es eso. Dejadme un momento

Javier pensó durante unos segundos delante de la caja fuerte, temeroso de meter el número en el que había pensado. Cuando se decidió a meterlo, lo hizo tranquilamente, y metiendo los números uno a uno para no equivocarse. Cuando pulso el último, la luz se puso verde, y accionó el botón que tenía el candado abierto, y salto el resorte de la puerta. Al abrirse, supo, o tuvo la certeza de que nada en la vida de Barbara era casualidad, ni si quiera lo que parecía que era una cifra aleatoria. Lo cual le dio una esperanza aunque remota de que las cosas no fuesen como estaban escritas de antemano.

-Se ha abierto Javier!
-Sabía que era este número,  algo en mi me lo decía que está era la combinación
-Cual?
-Os acordáis de lo que estábamos hablando antes de Barbara?
-El que?
-Que nada lo dejaba al azar
-Si, todo lo dejaba estudiado al milímetro,  por eso no me imaginaba que la carpeta que buscamos estuviese tan al alcance de la mano de cualquiera.
-Pero cual era la clave?
-Muy fácil Iván, estábamos haciendo un repaso de todos los momentos de la vida de  Barbara verdad?
-Si, no nos hemos dejado ninguno
-Casi ninguno.
-Vale y que fecha has puesto?
-Uno dos uno uno
-Uno dos uno uno....doce de noviembre....que paso el doce de noviembre
-Alberto no sabes que paso el doce de noviembre?
-Pues no caigo
-Que fue el día que Barbara murió
-Estaba premeditado?
-No lo se
-Eso quiere decir que....
-Barbara siga viva? Ojalá, pero es algo en lo que no confío mucho....esta bien, dejemos de hablar de suposiciones y de buenos deseos y miremos que hay en la caja fuerte, tampoco tenemos mucho tiempo que digamos.

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