Mientras Javier seguía con los papeles de Barbara intentando encontrar la manera de ponerles un poco de orden y criterio antes de que Alberto se acercasen a hablar para el, Iván había abandonado la sala de estar de la mansión cabizbajo, hundido, intentando encontrar para si mismo la razón por la cual todo aquello que había empezado de una manera tan intensa y especial, se había venido abajo como un castillo de naipes ante una ráfaga de viento. Javier quería poner tiempo y distancia, y en el fondo sabía que les iba a venir bien para aclarar sus ideas y para estar seguros de si mismos antes de intentar tener algo más que una relación de escolta personal, pero en el fondo no se resignaba, no se daba por vencido, sabía que esto era un malentendido, una mala interpretación, y que Javier volvería a el, y el aceptaría encantado, pero en ese momento sentía bastante tristeza porque la otra mitad de la ecuación no entendía nada.
Iván se sentó en el sofá de su apartamento, y empezó a revisar los selfies que se habían estado haciendo en todo este tiempo, en ese sofá, en la cama, en Barcelona antes de que todo ocurriese, no podía evitarlo, cada vez que veía la cara de Javier acariciaba el teléfono móvil como si de su mejilla se tratase. Y no podía evitarlo sentir nostalgia de todos los momentos bonitos que habían pasado juntos, en secreto, sin que nadie más que ellos supiera nada, y maldecir el momento en el que, seguramente sabiendo que estaba equivocado, escucho antes la historia de Rubén, antes de escuchar a Javier, y tampoco podía evitar el reconocer que, quisiese o no, estaba empezando a amar demasiado a aquel camarero que, de la noche a la mañana, se había convertido en el eje sobre el que orbitaba su vida. Mientras hacia eso, sonó la puerta, y cerró el teléfono. Era Marian, anteriormente conocida como Sammy, que se había acercado a charlar con el, algo insólito pensando que rara vez habían cruzado más de dos o tres palabras seguidas.
-Hola Iván puedo pasar?
-Por supuesto Marian que puedes. Entra antes de que empiece a llover y te empapes
-Gracias. Tienes la casa muy bonita.
-Hombre, gracias. Al menos alguien se ha dado cuenta. Y dime Marian, que es lo que te trae aquí?
-Necesitaba charlar contigo, y así me desahogaba un poco, desde que me sacasteis Javier y tu de la tacita de te todo ha pasado demasiado deprisa, y hay veces que tengo la sensación de que a veces me supera todo
-Vale, charlemos. Quieres tomar algo?
-Un vaso de agua.
-Y dime, que es lo que te preocupa
-Que a veces pienso que estoy en deuda con Javier, contigo, y sobre todo con Alberto, entre los tres me habéis sacado de ese agujero y a vuestra manera habéis sido muy generosos conmigo, y a veces pienso que debía de compensaros del alguna manera, pero no se como, y me angustia no poder agradeceros tanta amabilidad de vuestra parte
-Por mi no tienes que compensarme, lo hice encantado, al igual que Javier, y en cuanto a Alberto...poco a poco ya le conoces como es, sabes de sobra que a él mientras le respondas con tu trabajo estará recompensado.
-Ya, si eso lo se, pero a veces pienso que Javier desde todo aquello me trata como si ya hubiese hecho demasiado por mi, pensé que seríamos amigos, y nos tendríamos un poco de aprecio, pero es muy...,
-Muy.....
-Frío
-No es frío, es solo que para el todo esta siendo difícil, piensa que de repente se ve solo ante un mundo que no conoce, descubre que tiene una hermana que se la arrebataron al nacer, que está muerta, que tiene que hacerse cargo de lo que ella hacia, solo ésta.....absorto en su mundo, pero creeme, te tiene aprecio, eso lo se
-No sabía tanto de él como lo sabes tu....
-Paso mucho tiempo con el, sin querer, charlamos...somos algo así como amigos.
-Algo así como amigos....
-Si, me cuenta muchas cosas, porque yo creo que soy el más cercano a el en edad de toda esta historia, y el se desahoga conmigo
-Y parece que tu estas encantado de que así sea, verdad?
-Bueno, si el así confía en mi, esta bien.
-Veo que eres escurridizo
-Por que dices eso
-Porque también me gusta que tu te desahogues, que me cuentes cosas, seamos amigos...
-Si bueno, tampoco hay mucho más.
-Mientes.
-Por que dices eso?
-Porque tus ojos lo dicen.
-Que dicen mis ojos
-Que brillan cada vez que le mientas
-...
-Eso es un....
-Eso es un, "Javier es Javier"
-Demasiado especial, no?
-Puede ser que así sea
-Lo es, y nos hemos dado cuenta
-Quien es os habéis dado cuenta?
-Alberto y yo, solemos hablar mucho, y nos hemos percatado de que había demasiada complicidad entre vosotros
-Y que opina Alberto, que piensa de ello?
-Que no dora nada salvo que os afecte en vuestro trabajo
-El problema es que creo que va a afectar
-No dejes que eso ocurra, mantén las distancias
-El problema es que ha afectado
-Por que?
-Porque digamos que nos hemos tomado un tiempo de reflexión, en Barcelona ocurrió algo ,apareció una persona de mi pasado, a el le entraron celos, yo me enfade, el se vino antes de tiempo, y desde entonces me ha bloqueado, ha puesto una barrera entre el y yo, y me duele.
-Pero es que el amor es celoso, tienes que entenderlo, no hay amor sin celos, y si eres suyo, va a pelear por ti, tienes que entenderlo
-Pero no quiero que dude de mi
-No duda, solo protege lo que tenéis, siempre ocurre así.
-Y que hago ahora para que regrese
-Darle tiempo y demostrarle que es lo que más te importa
-Trataré de hacerlo.
-Lo harás, y por Alberto no te preocupes que no se meterá en donde nadie le llama.
-Gracias, oye te tengo que dejar que Teno que coger leña para la chimenea.
-Si, y yo tengo que hacer cosas, gracias de corazón me ha sido muy gratificante charlar contigo
-Para mi también
En ese momento Marian se marcho e Iván se acercó a cortar unos tarugos de madera que tenía a los pies de la espesa arboleda que rodeaba la mansión. Estaba lloviendo, así que la camiseta sin tirantes que llevaba se le pegaba a la piel, marcando su torso al extremo. En ese momento, Javier se le acercó con su paraguas y el chubasquero gris, y cara de pocos amigos
-Alberto lo sabe
-El que sabe?
-Lo nuestro
-Pero es que tenemos algo?
-No te vengas con tonterías Iván que sabes perfectamente lo que hay
-Y que ha dicho
-Que como nos afecte lo que tenemos en el trabajo, quitará peones del tablero
-Si es mejor así, que así sea
-No, mejor no es así, no se va de aquí nadie
-Pero tu no quieres que haya espacio?
-No, quiero que te des cuenta de las cosas, hasta ese momento habrá espacio
-Al final me echará, lo tengo claro, a ti no puede hacerlo
-Y a ti no te echará, creeme
-Por que?
-Porque ahora estás bajo mi paraguas, si tu te vas yo también
-Tanto te importó?
-No mezcles cosas, sigo cabreado contigo
-No puedes...
-No puedo que?
-Cabrearte.
-Pruebame
-Te echo de menos
-Demuestramelo
-Tu a mi?
-....
-Me extrañas?
-Mucho, pero demuestrame que te importó y volveré, si no, las cosas seguirán como están