sábado, 18 de febrero de 2017

DOS TURISTAS EN LA GRAN URBE

Ivan se puso a hacer las maletas sin saber realmente a donde iba, y que era la prisa que le hacía temer que Javier se estaba precipitado,  o lo que es peor,  que se estaba volviendo loco. No entendía que a falta de más o menos un mes para la reunión con el dichoso Arturo, no sabía quien era, y que se iban a encontrar, pero Javier tenía una corazonada y la iba a utilizar, aunque fuese simplemente algo que le sonaba de haberlo escuchado antes. Aún así,  había decidido que iba a hacer caso a Javier y a fiarse de lo que le dijera, o de donde le dijera que iban a ir, fuese donde fuese

-Todavía no me has dicho donde nos vamos
-Lejos, bastante lejos, así que habrá que coger un billete de avión
-Como que un billete de avión? Acaso vamos a salir de España?
-No hombre no, fuera de España no nos vamos, pero lejos de Castilla y León si
-Y no me lo piensas decir, ni si quiera el que vamos a hacer?
-Ir de vacaciones una semana. Ya está ya tenemos hotel y todo
-Ah que nos vamos a un hotel
-Si, y a uno elegante, paga Alberto ya sabes
-A Alberto contigo le va a dar un infarto ya lo sabes
-Si, pero si algo quiere algo le tendrá que costar, perfecto, que ya tenemos los billetes de avión y todo, nos vamos en dos horas
-Pero nos vamos a donde?
-Tu sabes lo que es Sión?
-Evidentemente que no
-Pues que sepas que vamos a visitar un gran teatro
-Un gran teatro?
-Si, un teatro, así que vas a conocer un lugar espectacular, y así nos tomamos un respiro y salimos de aquí
-Pero me quieres contar lo que significa Sión!
-A ver como te lo explico....hace unos cien años, algo más,  en Barcelona se hizo un palacio de la música sobre las ruinas de un convento que había pertenecido a los monjes de Sión
-El Palau de la música?
-No
-Cual entonces
-Ese teatro tuvo un incendio al poco de construirse, luego una inundación, después una bomba de un anarquista, y por último un incendio que le destruyó por completo, y se aduce que es a la maldición de los monjes de Sión
-Eso me suena...
-Y resulta que si se encuentra el anillo de uno de los monjes desaparecerá la maldición
-Es el liceo de Barcelona!!!
-Claro Iván!!! El Liceo es donde tenemos que ir
-Y tenemos que encontrar el anillo?
-No creo, pero creo que Arturo estará allí, tenemos que ir allí a indagar
-Vale, pero tu plan es entrar allí y decir hola! Esta Arturo? Venimos investigando un asesinato
-No joder, tenemos que indagar como llegar hasta allí y encontrarle, y desprevenido entrarle para que nadie se entere
-Veo lagunas en tu plan
-Acaso no te fías que sea allí?
-Me fio me fio, pero lo de llegar allí lo veo chungo
-Llegar a el?
-Si, no lo veo claro del todo
-Lo primero tenemos que asegurarnos que lo que buscamos esta allí en el Liceo
-Eso fijo, y después saber si esta allí Arturo
-Si, eso es lo suyo, así que de primeras vamos a echar un vistazo
-Pero en plan turistas
-Si, nada de meter la nariz
-No, y nada de ir de guiris
-Oye que yo soy un turista muy fino y cultivado
-Claro camarerucho claro
-Hoy cobras y no estamos a primeros.

A Iván y a Javier les dio tiempo apenas para meter una poca ropa en la maleta y salieron en el coche que está vez lo conducía Marian hacia el aeropuerto. Acababa de llover, pero se notaba en el ambiente que la primavera se acercaba, el olor a tierra húmeda le resultaba placentero a Javier,  que llevaba la ventanilla abierta. Llegaron al aeropuerto de Villanubla a eso de las diez y media pasadas, y subieron poco tiempo después en el avión que les llevaría a Barcelona.

Una vez que llegaron, cogieron un taxi desde la terminal que les llevo hasta el hotel Hesperia, en plena diagonal de la ciudad condal. La suite en la que se alojaron era lo que se podría denominar una verdadera "suite nupcial", los muebles eran modernos y muy elegantes, las paredes eran de color azul pastel y blanco, y la cama era una cama de matrimonio en la cual se podía perder uno, por lo cual Javier no pudo evitar con sorna hacerle la pregunta a Iván de si iba a dormir en el suelo, a la cual solo pudo responder Iván con una mueca burlona. En cuanto entraron en la habitación, no pudieron evitar quedarse profundamente dormidos.

A la mañana siguiente, los dos se despertaron a primera hora dispuestos a tener un desayuno tranquilo y a conocer la ciudad como una pareja de turistas, ajenos a todo el ruido que les había estado rodeando durante este tiempo. Visitaron la rambla, la plaza de canaletes y llegaron incluso a estar de frente al imponente Camp Nou, a lo cual Iván le pregunto con cierta ironía a Javier que si le apetecía entrar a visitarlo, recibiendo de este un codazo. A medio día pararon a almorzar en un conocido restaurante de allí,  situado en las cercanías del palacio de la Generalitat de Catalunya, y de allí se acercaron dando un paseo de nuevo hasta la rambla, en pleno barrio gótico, hasta el Gran teatre liceu de Barcelona, momento en el cual ambos inspiraron profundamente aire antes de entrar. Ninguno de los dos sabía catalán, así que ninguno de los dos sabía como iban a ser recibidos allí.

-Hola buenas tardes, quería saber si...
-Hola bona tarda en què puc ajudar-lo?
-Mire no entiendo su idioma así que si puede hablarme usted en castellano por favor
-Que vostè no entengui el meu idioma no és el meu problema
-Me va a hablar en castellano o tengo que hacerle entender de una manera menos diplomática que no se su idioma y que está obligada a expresarse en castellano?
-...
-Se ha quedado usted muda señorita?
-Desean ustedes adquirir entradas para algún acontecimiento en especial?
-Ve usted como nos podíamos entender? No,  queríamos ver el museo del teatro
-Vale, si quiere puedo darle entradas para el tour del liceu
-Esta bien, dos por favor
-Son 66 euros si us plau
-Sesenta y seis euros?
-Si señor
-Catalanes...
-Como ha dicho?
-Que aquí tiene señorita
-Muchas gracias caballero, que disfrute de la experiencia
-Espero que sea de mi agrado, con el dineral que me he gastado.

Iván y Javier entraron en el museo en una réplica del teatro original, en el que admiraron lo bello que tiene que ser presenciar un concierto allí,  continuaron por la sala de los espejos, lo poco que quedó sano tras el incendio de 1994, y antes de que les llevarán al club liceu, Javier apartó durante un momento al guía turístico para preguntarlo personalmente

-Oye una pregunta, todavía no nos ha hablado del anillo del monje
-Jajajaja
-De que se ríe?
-De que eso es solo una leyenda urbana, el anillo no existe
-Y como esta usted tan seguro?
-Porque después del incendio de hace 23 años, se reconstruyó entero desde los cimientos y el anillo no apareció
-Le buscaron?
-No, pero no hace falta para que no apareciera
-Y si no estaba entre los cimientos, y si alguien le escondió por algún lado?
-De alguna manera hubiese aparecido después de casi 175 años no cree?
-Y de todas esas historias quien se encarga?
-Normalmente tenemos un grupo de gente que se encarga de toda la historia del teatro desde sus entrañas, historiadores, arquitectos, ingenieros, expertos en arte que tienen toda la documentación acerca del teatro, pero vamos, que es técnicamente imposible, el teatro como quien dice es muy reciente, demasiado como para no haber reparado en ese detalle del anillo
-Sabe que no me ha convencido su explicación verdad?
-Eso me gusta, la gente que no se conforma con una verdad contada, me gustaría más gente como usted dentro del teatro, gente que sepa y que sepa buscar
-Pero no me va a decir la verdad no?
-Disfrute del teatre
-Muchas gracias, por cierto....
-Si quiere saber más, tome este folleto.

El folleto que le entregó el guía venía escrito en castellano y en catalán, lo cual supuso un alivio para Javier.  Era una charla técnica,  acerca de un libro que iban a presentar acerca de la maldición del liceu, a colación de otro libro que explicaba la posible o más que probable relación entre la mafia y la destrucción del liceo de Barcelona y la fenice de Venecia, ahí tendría las respuestas que Javier en teoría buscaba, pero no era eso lo que buscaba, lo que buscaba Javier tenía más que ver con la historia, y con la exigencia de encontrar la historia para revisarla y volver a escribirla. Aún así parecía interesado en saber lo que quería decir ese hombre acerca del libro. Volvió a unirse a Iván,  el cual estaba absorto contemplando los cuadros de la exposición del museo.

-El guía no te ha dicho nada verdad?
-Ni una palabra, solo me ha dado un folleto. Y nada más
-Y de que trata el folleto?
-De un libro acerca de la verdad del incendio del teatro
-No fue un soplete?
-Fue un soplete, pero hay gente que piensa lo contrario
-Eso es muy peregrino para demostrarlo
-Lo se, pero puede estar interesante
-Dejame el folleto
-Si, aquí lo tienes, tómalo
-Te has fijado en quien es uno de los ponentes del coloquio?
-No
-Artur Santpedor, Director de operaciones del teatro del liceo
-Artur Santpedor? Tu no crees que será....
-Quizás sea. Pero como lo adivinaremos?
-De alguna manera tendremos que descubrirlo
-Y que te parece si damos una vuelta por el salón de los espejos?
-Por el salón de los espejos?

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