domingo, 19 de febrero de 2017

EL REFLEJO DE LOS ESPEJOS

Javier llevo casi a la rastra a Iván de nuevo al salón de los espejos. Afortunadamente en ese momento no había nadie, así que dejó a Iván en el centro de la sala en lo que Javier se dedicó a observar la sala por completo: las mesas estaban decoradas con manteles de raso de color marrón,  con platos color ocre bordeados en oro y con servilletas de color pastel. Las sillas eran claras, y toda la escena en sí desprendía un aroma a elegancia clásica,  al glamour del siglo diecinueve,  año en el que se abrió por primera vez las puertas del teatre.

-Se puede saber que buscamos en esta sala?
-Dejame mirar, tengo una corazonada Iván

Javier empezó a mirar por todos los lados, los mármoles del suelo, las sillas, debajo de las mesas, nada, absolutamente nada. Iván se estaba empezando a impacientar, por eso empezó a preguntarle a Javier si podía echarle una mano. Sin respuesta, se quedó otra vez en el centro de la sala esperando que encontrase lo que estaba buscando. Javier empezó a mirar detenidamente aquello que daba nombre a la sala en la que se encontraban, los espejos, y de repente se quedó mirando detenidamente a uno de ellos, el que estaba justo de frente a la gran puerta de color verde claro que presidía la sala

-Tan vanidoso eres que tienes que mirarte en los espejos para ver que eres guapo?
-No digas esas cosas idiota,  fijate, mira los marcos de los espejos
-Si, de color plateado, supongo que son de plata
-Si, son de plata, pero ven, fijate en este espejo
-Según la guía turística, son los originales del teatro de 1847
-Si, pero esto de aquí no es plata, toca
-Es madera pintada de plata
-Claro, el tacto es más duro y menos frío que los otros espejos y además se ve que no brilla como los demás,  este espejo es diferente
-Y que oculta detrás de él
-Hace muchos años, los monjes del monte de SION tenían en este solar un convento que anteriormente habían expropiado a las monjas trinitarias, el cual fue expropiado para levantar este teatro
-Y que me quieres contar con eso?
-Que aquí se enterraban a los monjes que iban muriendo,  aparte de alguno que hizo su aparición emparedado en las obras de cimentación del teatro
-Vale, y que tiene que ver con la historia de ese espejo
-Que uno de los monjes según se construía el teatro dejo un anillo y lanzó una maldición sobre el teatro, diciendo que sufriría tres golpes que lo destruirian por completo, pero según me contó el guía en los cimientos no se encontraba cuando se empezó a reconstruir en 1997, y partiendo de la base que lo poco que se salvo fue la sala de los espejos....
-Quieres decir que el anillo esta ahí
-Vigila, si lo encuentro, será tu anillo de compromiso
-No digas tonterías,  y ten cuidado no sea que te pille alguien.

Javier empezó a tactar el espejo detenidamente, esperando tocar algo que hiciese aparecer el anillo como por arte de magia, pero no había mecanismo que hiciese aparecer el premio gordo, eso sí,  vio que el marco tenía un saliente, el cual al forzarlo un poco se desmontó por completo. El anillo estaba justo enganchado entre el marco y el cristal. Se sorprendió de que estuviera allí. No pensó que era tan fácil conseguirlo, que su imaginación fuese tan poderosa, así que se giro para comentarle a Iván que ya tenía anillo para pedirle matrimonio.

-Iván buenas noticias.....Iván? Iván donde estas no te escondas...Iván

En ese momento pensó que Ivan estaría en el baño, o gastándole una broma pesada, por lo cual espero tranquilo para que apareciese, pero no aparecía, seguía sin dar señales de vida, y se empezó a impacientar, el no era de gastar esas bromas, y empezó a pensar que alguien estaba viendo toda la escena. Sobre todo porque empezó a oír ruidos, ruidos que empezaba a sentirlos por detrás de los espejos.

-Iván estas por ahí?

Nadie contestaba, así que empezó a sentirse realmente preocupado, sentía que algo iba mal, que algo había pasado, y empezó a sentir que el anillo le quemaba entre las manos, así que se lo guardo en el bolsillo. En ese momento, sonó su teléfono. Al principio no se oía nada. Así que pensó que efectivamente era una broma de Iván, pero justo después sabía que algo no marchaba bien. Porque en el momento en el que oyó una voz, se le heló la sangre

-Soy un buho y vuelo solo, si lo volvéis a levantar, lo volveré a tumbar
-IVAN DONDE ESTAS!!!
-JAVIER NO LE HAGAS CASO ESTA LOCO!!!
-Te dije que eran tonterías pero no hiciste ni caso, ahora vas a tener que pagar tu la maldición del liceo
-Quien coño eres y que quieres
-Por que metes tus narices donde nadie te manda??? Era más fácil si me hubieses hecho caso no hubiera pasado nada, ahora tu amigo pagará los platos rotos, salvo que tu hagas algo al respecto
-Si quieres el anillo tendrás que venir a por el
-No no no....tendrás que venir tu a entregarlo si quieres que este hombre siga vivo
-JAVIER NI LE ESCUCHES !!!!
-Donde estáis
-Encuentranos tu, la función esta a punto de empezar y no puede empezar sin una de sus estrellas, es decir, tu, yo si que se que sabes donde estamos,  es más,  he hecho que evacuen el teatro,  nadie está aquí, solo tu, tu amigo, yo, y....
-Y que
-Tic tac, Tic tac, Tic tac
-Más te vale que Ivan este bien o el trozo de ti que va a quedar más grande va a ser del tamaño de una pieza de un reloj de pulsera
-Ooohhhhh, que duro, y que vas a hacer
-Yo no soy de hablar, solo se cumplir con lo que advierto. Si Iván sufre algún daño, no te va a poder reconocer ni tu madre, no os preocupéis que os voy a encontrar.

En ese momento Javier colgó el teléfono y huyó a la carrera, empujando a dos guardas de seguridad que aún pululaban por allí,  a lo cual respondieron en catalán, idioma que Javier ni conocía, por lo cual no reparo en hacerles caso. Bajo por las escaleras de mármol que conducían al vestíbulo principal, para entrar en un pasillo de madera dorada que daba lugar al patio de butacas de la platea. Empujó la puerta con fuerza, pero estaba cerrada, por lo cual recurrió al único método que el tenía a mano. Empuño su arma, y disparo en dirección al picaporte, el cual cedió a la primera para asombro de los dos guardas que habían perseguido a Javier por todo el teatro.

-Detengase, no cometa ninguna locura
-Créanme,  si no entro aquí, el teatro corre serio peligro, hagan me caso, llamen a la policía, se de lo que hablo
-Pero que hay ahí dentro?
-Alguien que quiere destruir el teatro, y de paso a mi pareja
-Esta seguro usted de eso?
-Completamente seguro, si no entro, todo saltará por los aires.

En ese momento un empleado corrió tambaleándose hacia donde estaban los guardas de seguridad. Era Pau ,un miembro de la seguridad del museo, que se fue directo a por los guardas visiblemente alterado y con síntomas de que había sido golpeado en la cabeza, porque tenía una brecha y las dos manos llenas de sangre

-Rápido chicos tenéis que llamar a la policía!!!
-Que ha ocurrido Pau?
-Alguien me ha dado un golpe en la cabeza y me cai desmayado, cuando me levante, la bomba no estaba, y accione la alarma
-Por eso desalojaron el teatro?
-Si, la alarma ordena a todo el mundo que desaloje las instalaciones
-Ven? Se lo dije ,el teatro esta en peligro
-Esta bien, no se mueva, llamaremos a la policía y se encargará de ello
-Ni hablar, voy a entrar ahí, mi pareja esta en peligro, y lo que ese perturbado busca, esta en mi mano, entrare allí,  solucionaremos esto, y nos iremos todos tranquilos, el hombre este me busca a mi, no hacer lo que pide provocará una masacre
-Esta bien entre, pero tenga cuidado.

Javier entro en la sala con cuidado, procurando saber donde pisaba, para no resbalar, o tropezar con algo que le hiciese caer. Empuñaba su pistola de una manera fuerte, segura, rabiosa, queriendo solucionar esto cuanto antes, en encontrar a Iván cuanto antes. De repente, la puerta de entrada se cerró detrás de él, dejando la sala a oscuras, y a Javier sin el único halo de luz que tenía para iluminar el patio de butacas. Acto seguido se encendió el escenario, ahí estaba Iván, atado a una silla, con una mesa con un vaso de agua a la derecha, y a la derecha dos bombonas de butano, dos bidones que emanaban un fuerte olor a gasolina, y un artefacto metálico con puntas. Era una bomba orsini que había sido extraída del museo del liceo, una bomba como las dos que lanzó un anarquista en el teatro hace ya más de cien años. Miraba alrededor, buscando a alguien con quien hablar, pero nadie daba señales de vida,  así que trato de acercarse a el. Cuando estaba a punto de acceder al escenario, una voz le obligó a detenerse

-Yo que usted no avanzaría más
-Ya estoy aquí,  todo esto no tiene sentido
-Sabes de sobra que lo tiene, tienes lo que estoy buscando?
-No, primero tienes que soltar a Iván
-No creo que estés en posición de exigir así que deja el anillo en la mesa
-Y como se yo que en ese momento no dispararas a  la bomba?
-Eso irá en tu confianza
-No me puedo fiar de ti, es imposible, y menos si no me dices que te lleva a montar todo este jaleo
-Sabes lo que es vivir marcado por la tragedia?
-Creeme que si, acabo de enterarme de que tenía una hermana, la cual murió en mis brazos sin saber que era mi hermana
-Sabes lo que es vivir marcado por ser el heredero de una familia de nombre maldito?
-Lo haces por ser heredero de que?
-Ves esa bomba?
-Si, es una bomba de orsini
-Sabias que fue mi bisabuelo quien lanzó esas bombas en el teatro?
-Y por eso quieres cargarte el liceo?
-Quiero que pague la maldición que corroe sus cimientos
-Pero no puedes matar a personas inocentes que no tienen que ver con esa historia
-Pero mi bisabuelo murió en el garrote por ser declarado culpable de algo que no hizo, y mi familia pago toda la vida con el lastre de ser la familia de un asesino
-Pero eso no te da derecho a matar a nadie! Ni a destruir un teatro!
-No digas más! No te quiero oír más! Cuantas más veces lo levanten más tíraré el teatro!!!

En ese momento un disparo atravesó el vaso que estaba en la mesa, pasando muy cerca de donde estaban Javier e Iván. Javier miro hacia arriba, y vio que una luz de láser roja diferente a las demás que estaban encendidas apuntaba directamente al escenario. Sin pensarlo, Javier disparo hacia ese haz de luz, haciendo que se apagará,  y acto seguido, el cuerpo de una persona cayese desplomado desde los cinco niveles que hay en los palcos hasta el pasillo que había entre las butacas. Javier se quedó un rato esperando, momento en el que entró la policía corriendo, encendiendo todas las luces. El cuerpo que se había precipitado al vacío era el de José Iglesias, Zaragozano, bisnieto de santiago salvador franch ,el autor de la masacre anarquista que acabo con 22 personas en el mismo patio de butacas en el cual acababa de salvar la vida del mismo teatro y de la persona que más le importaba en ese momento,  Iván.  Cuando tuvo la certeza de que todo había acabado, se abalanzó sobre la silla sobre la cual seguía atado Iván, le quito la mordaza, y le plantó un beso en la boca antes de abrazarlo tan fuerte que le estaba haciendo daño

-Sabía que lo ibas a hacer
-El que
-Demostrar que eres el macho alfa de esta relación
-No seas imbécil, pero que sepas que te he salvado la vida, ya estamos empate
-Como sabias donde tenías que disparar? Como sabias donde estaba?
-Muy fácil, tanto tiempo entrenando contigo ha agudizado mi intuición,  así que revise las luces que había y de donde venían, y como había sido disparada la bala
-Veo que algún día me superarás
-El maestro siempre superará al alumno aunque este se crea muy listo
-No eres tan listo
-Recuerda que la bomba sigue ahí,  no juegues teniente coronel
-Serias capaz de hacerme daño?
-No tientes a la suerte
-Oye, y si me sueltas, y nos vamos a hacer lo que teníamos previsto hacer cuando nos vinimos a Barcelona?
-Si, estaremos mucho mejor tranquilitos en el hotel
-Es que...hace ya muchos días de....
-Aun así me mola la idea de mantenerte atado...es...morboso....
-Que idiota eres

Después de darle otro beso, Javier soltó las bridas que sujetaban a Iván a la silla, y abandonaron el escenario rumbo a dejar el liceo de Barcelona y poner rumbo al hotel a darse un baño y disfrutar por fin de las vacaciones que se habían prometido. Los policías les preguntaron que si necesitaban ayuda médica,  a lo cual los dos negaron con la cabeza. Lo que necesitaban ambos dos, no era precisamente un médico.

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