Ruben era una de esas personas de las que uno no se podía terminar de fiar nunca: apuesto, siempre con una sonrisa en la boca, modales exquisitos, y nunca una palabra más alta que la otra, siempre sabía como engatusar a la gente para conseguir sus objetivos, por eso era el relaciones públicas más solicitado de toda la provincia de Barcelona, aunque fuese un forastero que rara vez hablaba en catalán, y como mucho cuatro palabras sueltas, pero eso no era impedimento para que se supiera defender entre los catalanes con cierta soltura.
Llegó a la ciudad de Barcelona desde Asturias a los dieciocho años, y en seguida, en medio de una crisis que ahogaba al país, se dedicó al único oficio en el que la palabra crisis no existía. Era chapero, prostituto, gigolo, o como quiera la gente denominarlo. Pero no uno cualquiera, era scort de gente adinerada, personas de alto poder adquisitivo, ejecutivos, personas de poder e influencia, en su mayoría casados, que buscaban en el el mayor de los secretismos a sus pasiones ocultas, de ahí que consiguiera siempre sus objetivos, un secreto siempre tenía su precio, y por ello los secretos que guardaba Rubén eran caros, y muy peligrosos.
Pero Rubén siempre quería más, mucho más, así que busco y busco hasta que terminó de engatusar a un señor de la alta alcurnia barcelonesa, que se enamoró perdidamente de él, y, debido a su gran fortuna, se dedicó a modelarlo para convertirlo en una persona influyente, poderosa, y ante todo, persuasiva. El se encargo de modelar su forma de vestir, de tratar a la gente, de relacionarse con las personas, de ser un hombre importante ante el que todo el mundo se girarse a su paso, y el lo aprovecho dejando de vender su cuerpo a los hombres para montar su propia agencia de modelos, de llevar a gente a los locales, de ser la persona que siempre estaba en el momento oportuno en el lugar adecuado. Era el rey del mambo y así lo hacía notar. Así que cuando logró prosperar, dejo al adinerado barcelones, le dejo una pena tremenda y un agujero más que importante en su cuenta corrients
Pero tenía dos lunares negros en su historia de superación. El primero se llamaba Iván, un soldado al que conoció mientras esté hacia unas prácticas en Barcelona, y del que se enamoró perdidamente, pero lo suyo era una relación tóxica, en la que Ivan siempre se dedicaba a hacer todo lo posible para que el estuviese a gusto y el solo le dedicaba reproches, desaires , y malos gestos, hasta que un día, mientras Iván entraba a la casa que ambos compartían en la travesera de les corts, le pillo en la cama con otro hombre, ese fue el momento en el que cogió las maletas y se fue de casa, en dirección a un lugar mucho más tranquilo, y después se marcho a Afganistán de misión, después de la cual dejo el ejército para siempre y se dedicó a escoltar a un millonario, Alberto, con muchos negocios importantes y más de un asunto turbio. Entre ellos no había mala relación, después de los años, pero Rubén nunca superó su marcha, así que cada vez que regresaba a Barcelona Iván, y lo hacía acompañado, se dedicaba a hundir a la otra persona implicada, casi siempre logrando su objetivo. Por lo cual nunca Iván se terminaban de separar de su lado, hasta que conoció a Javier, por lo cual a Rubén le llevaban los demonios cada vez que lo pensaba.
La segunda historia negra era su pasado. Para poder prosperar, tuvo que tragarme con muchas cosas, a veces demasiado fuertes como para no poder separarse desligarse de ellas. Siendo muy joven, entro en una asociación en apariencia de gente muy importante que se dedicaba a discutir acerca de temas de economía, política, decisiones que tomar que pueden o pudieran influir en la sociedad, pero que rascando más hacia adentro era una secta, que se dedicaba a realizar orgias en las que se sacrificaban a muchachas después de haber sido violadas y mutiladas. El nunca participó en ellas, pero si que se dedicó a eliminar cadáveres, y a todas personas que se negaban a entrar en el juego a cambio de importantes beneficios económicos. Bajo sus manos se ocultaban muchos cadáveres, de muchas chicas que desaparecieron un día sin dejar rastro, y de delincuentes de bajo nivel, que se habían negado a tener el futuro asegurado a cambio de pasar por la cárcel por la que debieran haber pasado otros. Al principio pasaba malos ratos deshaciéndose de todos esos inocentes, al final aprendió que todo era más simple y más mecanico y acabo siendo parte de su vida, pero no dejaba de ser algo que le atormentaba todos los días de alguna manera.
El contacto con la asociación era Artur Santpedor, miembro de lambda casi desde el inicio, y que se dedicaba a darle instrucciones de como cuando y donde debía dejar a las muchachas ya sin vida, y de donde debía matar a los raterillos que se negaban a cargar con delitos que no eran suyos a cambio de mucho dinero. Entre ellos, se encargo de arreglarlo todo para que una de las muchachas fuese tirada en un lago cerca de Toledo, cuando ya agonizaba, y a la que la prensa y la policía llevaba buscando más de dos años, sin ningún resultado. Y el asesinato más reciente de Barbara, la sobrina de Alberto, el protegido de Iván, asestandola una puñalada que la atravesó el abdomen, para dejarla tirada una noche de niebla en un hostal de carretera. A su mando tenía a Vicente, inspector de la policía de Valencia, el cual se encargaba de evitar que la policía metiese sus narices más de donde la mandaban, fulminando a todo aquel que osaba poner en apuros a cualquiera de los miembros de lambda. Estaban seguros porque nadie les decía nada, y porque si alguien desde dentro hablaba, se auto inculpaba de todas las atrocidades que hacía la secta. Vicente nunca llamaba, era el quien recibía las órdenes, y solo debía llamar si había problemas, así que cuando recibió u a llamada de Vicente, supo que algo malo pasaba.
-Che valenciano que pasa?
-Que no pasa che! Se nos hunde el negocio!
-Que me quieres decir Vicente?
-Estoy en la cárcel me tienes que sacar de aquí!
-Y eso? Que te ha ocurrido?
-No se, pero ha venido una inspectora desde Valladolid, una tal Silvia Infante, y ha estado reunida con el comisario y con los de asuntos internos, y después me han retirado la placa y el arma, algo saben!
-Como van a saber nada si esto está bloqueado y protegido por la misma policía?
-No se, pero creo que alguien está tirando de la manta desde adentro, y creo que se quien es
-Quien a ver.
-Arturito Santpedor, tu amiguete que te manda hacer desaparecer a las chicas!
-Imposible, Artur sería incapaz de hacer eso, si lo hace se hunde a el mismo
-Pues entonces por que no me coge el teléfono y se encarga de solucionar que yo este en los calabozos?
-Le habrás pillado en mal momento, estará ocupado o trabajando
-Creo que nos está dejando con el culo al aire, vigilalo
-Sabes de sobra que hay una reunión de lambda en breve, sería muy peligroso que alguien largara lo que hacemos, nos dejaría muy a la vista e indefensos. Tendré que avisar a los supervisores
-Haz lo que quieras, pero Vigila a ese hombre, nos está aniquilando desde adentro. Tira del ovillo, seguro que el esta involucrado en esto, y por favor sácame de aquí, no puedo estar aquí ni un minuto más, me han quitado todo, hasta la petaca de whisky, sácame YA
-Haré lo que pueda pero no puedo asegurarte nada, además, no podemos seguir hablando por aquí, es peligroso par los dos, ya Hablaremos
-Rubén, RUBÉN!!!!
En ese momento el teléfono se corto, y Vicente tuvo que irse a su celda en los calabozos de Valencia, mientras que Rubén se dedicaba a intentar contactar de manera infructuosa con Artur, por lo cual llamo a su contacto en lambda para que estrechasen la vigilancia sobre el, no sea que fuera el la persona que se estaba dedicando a descubrir la verdad de su asociación desde sus cimientos, y hubiese que tomar medidas drásticas.
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