Javier iba pensando en el coche que llevaba delante, había algo que le decía que de ellos no se debía fiar del todo, era por eso por lo que les había mentido, pero no obstante, ellos eran los encargados de protegerle de cualquier peligro que pueda pasar, aún así, visto lo visto, no eran precisamente unos buenos ángeles de la guarda, por lo que tenía asumido que tendría que velar por si mismo también si quería que su misión llegará a buen puerto y con el sano y salvo.
Cuando llegaron a la entrada de Madrid, pararon en un restaurante de un conocido centro comercial a las afueras. Mientras entraban, se fijo en que había mucha policía merodeando por los pasillos, debía ser por la amenaza constante de un ataque terrorista en grandes superficies, o en sitios con mucha afluencia de gente, no hacía mucho tiempo de lo que había ocurrido en París, y acababa de pasar lo de Berlín , por eso la constante vigilancia, y, por que no, un cierto grado de psicosis por el miedo a que un descerebrado en nombre de dios se dedicase a asesinar inocentes. Había que estar prevenido, aunque Madrid ya estaba preparada, era algo que ya había vivido antes en unos trenes.
Mientras comían, ninguno de los tres cruzó una palabra más de lo debido, y mucho menos algo que pudiese ser interesante. Marcos, el mayor de los dos, miraba constantemente a los lados, como si algo de allí le generale desconfianza; Era alto, y su cuerpo denotaba que en otra época había sido culturista, pero que en ese momento la edad, y una cierta desidia había hecho mella en unos músculos que antes eran galardonados.
Iván, el más joven, si acaso era ligeramente mayor que Javier, era pelirrojo, pecoso, y tenía unos ojos de un marcado color azul, era el chico por el que cualquier chica se impresionaría, pero misteriosamente, no miraba a ninguna chica, no miraba a nada, solo miraba a su plato de verduras salteadas, como si no hubiese otra cosa en el mundo. Cuando acabaron de comer, se fueron a tomar un helado en una heladería que era idéntica a otra en la que Javier había trabajado con anterioridad, y de la que no guardaba ningún buen recuerdo, pero que en esos momentos, según inspeccionó el local, echo de menos haber tenido muchas de esas cosas que ellos tenían en su chiringuito lleno de helados, y de esa organización y el compañerismo que se manifestaban los empleados. Aún así, no se arrepintio de dejar aquello y buscar otros sitios más acordes con su nivel.
Una vez que llegaron al hotel en el que se hospedaron, le sorprendió que marcos eligiera pasar la noche solo los dos días que estarían allí, mientras que a Iván y a el les dejo a compartir una habitación, que para más frustración, tenía una sola cama de matrimonio. Uno de los mayores miedos de Javier, o una de sus mayores fobias, que era tener que compartir cama con alguien, la iba a tener que sufrir en sus propias carnes. Mientras se alojaban en la habitación, Iván y el se dedicaron a ponerse de acuerdo.
-Esto no me lo esperaba, y como lo hacemos?
-Pues no se Javier, esto no me lo esperaba, nos podían haber puesto dos camas por lo menos
-Pues si, esto es un poco raro....a mi no me gusta en exceso compartir cama con nadie, podíamos dormir cada uno a un lado....mientras no me destapes por la noche...
-Claro que no, si quieres o te molesta duermo en el sofá o en el suelo.
-Por dios Ivan no voy a dejarte que hagas eso, mientras no nos molestemos yo creo que podemos compartir la cama
-Como veas, pero para mi no es inconveniente, en peores sitios he pernoctado
-Ah si?
-Si, yo soy alférez del ejército, bueno...era....
-Eras?
-Si, era.
-Y por qué dejaste el ejército?
-Pues ocurrió u suceso que me hizo dejarlo
-Creo que te incómoda el seguir hablando del tema...
-Pues si un poco, pero ya te digo que he dormido en tiendas de campaña, en sacos, al raso, en sitios en los que hacía frío, pero no frío del que hace en Castilla, frío frío, catorce quince y veinte grados bajo cero, esto es el paraíso al lado de lo que he vivido yo, por eso te digo que a mi no me importa dormir en el suelo.
-Ya lo se, pero no me parece justo que duermas ahí en el suelo que está duro y frío, prefiero que duermas en la cama, ya te digo, tu a un lado y yo al otro no nos tenemos que molestar para nada. Creeme
-Vale, como veas, la cama es grande se puede hacer
-Ya verás que si
-Bueno, no perdamos más tiempo, tenemos que ir al local ese a ver si sacamos alguna cosa que nos pueda ayudar, te vas a duchar?
-Si que quería ducharme si
-Pues ducha te tu primero Javier y luego voy yo. Nos vestimos y vamos para allá. A ver que nos dice marcos y como nos organizamos.
-Ok
Mientras se duchaba, pensaba en aquello que le había pasado a Iván para que dejase el ejército sin motivo aparente, que desgracia le había ocurrido para que dejase una carrera ya hecha siendo alférez para dedicarse a ser escolta personal de un millonario. Es más, por las palabras que le había dicho, seguramente el nunca hubiese dejado de ser militar, por lo que supuso que la circunstancia que había ocurrido sería la muerte de un familiar. Mientras se seguía duchando, sintió como si la puerta del baño se abriera. Temía que alguien le estuviera espiando, pero se dio cuenta de que sólo estaba en la habitación Ivan, así que se le quito de pronto esa idea.
Una vez que se ducho Javier, entro en la ducha Ivan. Cuando este salió de la ducha, se quedó mirando el cuerpo desnudo detenidamente, pero de manera disimulada, para que no se quedase en evidencia, y se fijo en los músculos marcados del militar, se quedó impactado. Una vez que se vistieron, fueron los dos a la habitación de Marcos, el cual le dio las instrucciones precisas de lo que deberían hacer.
-A ver Javier, esto es muy sencillo, lo que tienes que hacer lo debes hacer tu, pero te aconsejo que me hagas caso en estas cosas para que no pases problemas; tu entra por delante, sin que des ninguna posibilidad a que sospechen de ti, u a vez dentro ya busca donde tengas que buscar, y aqui tienes un colgante con un pulsador. Si pasa algo, aprietas y entramos a echarte una mano.
-Y si se dan cuenta de que no es ese tipo de personas las que me gustan?
-Disimula hombre que no es difícil, ya sabemos que no te gustan las mujeres, pero no creo que sea tan difícil disimular.
-Vale, y si se dan cuenta de que no estoy donde debo estar?
-Aprietas el colgante y entramos a por ti Javier, el colgante te tendrá localizado, así que en cuestión de minutos estaremos contigo. Sabes donde tienes que ir?
-Claro, se donde tengo que ir
-Sea lo que sea damelo y te lo custodiare yo hasta que llegues con Alberto
-Prefiero ser yo quien custodie lo que tenga que custodiar.
-Lo digo porque vayas más tranquilo
-Vale, pero seré yo quien lo custodie
-Como veas. Como vas a ir hasta allí?
-Yo voy a coger un taxi, vosotros haced lo que queráis pero iré solo y sin mi coche, así no me identificarán de ninguna de las maneras.
-Como quieras. Nosotros seguramente estemos abajo tomando una copa.
-Ok, espero que esta vez si que estéis alerta.
En cuanto se levantaron marcos se acercó a su mesilla de noche para coger su arma, en lo que Ivan se acercó a Javier para susurrarle al oído unas palabras que en parte reconfortaron a Javier
-Has hecho lo adecuado, no le dejes nada a este a su cargo
-Claro que lo he hecho, no me fio de nadie, ni de ti, y la misión es mia, por lo cual seré yo quien custodie las cosas
En cuanto salieron, Javier cogió un taxi y los guardaespaldas salieron en su coche detrás de él en dirección a la tacita de te, dispuestos a encontrar más respuestas a las preguntas que le había dejado Barbara por el camino, y que Victoria iba a haber descubierto porque la misma persona que casi saca a Javier del juego se encargo de sacarla a ella de la carretera. Ante los intentos de inmiscuirse de los demás, el era quien iba a llevar las riendas, ya que era el quien tenía la responsabilidad de buscar la verdad, y era el quien se jugaba el tipo con todo esto.
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