Javier entro en el hotel con cara de muy pocos amigos, y con menos ganas de contestar preguntas impertinentes como la que le hizo el recepcionista del hotel cuando le vio entrar empapado y a toda velocidad, camino del ascensor. Le parecía de muy mal gusto que con un sol radiante le preguntará si estaba lloviendo, así que le miro con cara de perro, y se dirigió al ascensor sin responderle. Acto seguido entro Iván en el hotel, a toda velocidad, intentando llegar al mismo ascensor de Javier, pero, como no pudo, tuvo que coger las escaleras hasta el tercer piso, que es donde estaban los dos hospedados.
Cuando se abrió la puerta del ascensor, en el tercer piso, Javier se sorprendió al ver a Iván esperando en ella, y lo que no se esperaba era que le sacase del ascensor por la pechera de la camisa. Pero no se iba a amilanar, así que cuando salió del ascensor a la fuerza, le empujó contra la pared, dando paso a una pelea, la segunda consecutiva, en el pasillo que daba a las habitaciones. El ambiente estaba espectacularmente denso, con puñetazos, patadas, y golpes en los dos sentidos, hasta que Ivan, que estaba preso de la rabia, consiguió inmovilizar a Javier en el suelo.
-Primera y última vez que me haces pasar el ridículo y el bochorno que he sentido en la terraza del bar! Me has entendido! Primera y última vez!
-No pasarías ridículo si no fuera por tu manía de hacer las cosas mal, pero me da igual, puedes hacer lo que te de la realisima gana
-En mi vida había visto a nadie tan soberbio, tan déspota, y tan arrogante, pero esto se terminó aquí, me oyes! Aquí! Ahora vas a hacer lo que yo te diga!
En ese momento, Javier se zafo de Iván empujandole con los pies, para acto seguido, golpearlo con una de las sillas que había colocadas en el pasillo. Iván dio un grito de dolor, y en ese momento Javier se quedó quieto, inmóvil, temiendo haberle hecho daño, pero, al momento, volvieron a enzarzarse en la pelea, volviendo a hacerse un ovillo, ganando esta vez Javier, que fue el que consiguió parar a Iván con un puñetazo que le hizo dar contra la pared y caer de bruces al suelo. En ese momento, lo cogió del suelo, y lo puso contra la pared
-No quiero verte en mi vida jamás, me has entendido? JAMÁS! Para mi te puedes ir con Rubén, o con ocho como Rubén, y os vais todos al infierno, lo único que quiero es que acabes la misión, y que nos dejemos de hacer daño el uno al otro, pero no me obligues a hacer cosas que no quiero hacer, porque creeme que soy capaz de hacerlo
-Haz lo que quieras, me da igual, acabemos la misión, y alejemonos el uno del otro, total, es lo que tu siempre has querido
-No es lo que siempre he querido, es lo que tu me has obligado a hacer, yo no quería perderte, pero me has obligado a dejarte, porque no has sido capaz de entender nada en este tiempo, todo lo contrario! Lo único que has hecho es desentenderte de lo que nos traía aquí, de lo que me importaba en realidad, de mi única meta en esta vida, que era vengar la muerte de mi hermana, y acabar su misión, pero eso a ti te ha traído sin cuidado
-Lo único que tu eres es un ignorante. IGNORANTE! NO SABES NI LA MITAD DE LA MITAD DE LA VERDAD! Y no creo que te la vaya a contar ahora! Tu te has obcecado en Barbara, Barbara Barbara y más Barbara! Y no te has parado a pensar en que pensaba yo! Pero mira, mejor será que ni piense, es mejor que lo dejemos aquí! Acabemos la misión, y después nos perdemos de vista, trato hecho?
En ese momento, Javier, que no sabía bien como reaccionar ante las palabras de dolor de Iván, se quedó un rato pensando en la respuesta, realmente su deseo era el besar a Iván, e Iván tenía el mismo deseo, pero la rabia y el orgullo les impedía dar un paso adelante. Cuando al final iba a reaccionar, apareció la inspectora Infante, que, al ver la escena se acercó a ellos con cuidado, procurando no meterse en el medio, y recibir ella algún golpe de rebote.
-Todo bien entre ustedes señores?
-Si, todo está bien, dígame inspectora Infante
-Me gustaría, si no le importa señor Santos, que si todo va bien, soltase al señor Ledesma, por eso de eliminar esta situación violenta, incómoda si lo desea.
-Esta bien, le suelto, dígame
-Tenemos que llamar ya a Artur Santpedor, tenemos que quedar con el esta misma noche, para que nos de la manera de entrar en el Palau de la música dentro de dos días, acompañenme por favor
-Esta bien, vamos, no perdamos más tiempo porque eso es lo que no tenemos, tiempo.
-Pues venga, tenemos a una ayudante arriba en mi habitación, Pilar Pujol, ella trabajará con nosotros dado que sabe como se mueven las cosas aquí en Barcelona.
-Ok, nos ayudará seguramente
-Disculpeme señora Infante
-Dígame Iván
-Tengo que hacer una cosa
-Cual ???
En ese momento Iván se paro y espero a que llegara Javier a su altura para darle un puñetazo, el cual tiro al suelo a Javier. Silvia se quedó atónita, y Javier esbozo una leve sonrisa, hasta que se levanto, negándose a ser ayudado por la inspectora para levantarse
-Ahora si que estamos igualados
-Trato hecho Iván, Trato hecho
-Señores, se pueden dejar de peleas de gallos?
-Si, ya no habrá más peleas inspectora
-Más le vale señor Ledesma, más le vale
Cuando subieron a la habitación de la inspectora, les estaba esperando la jefa de los mossos d'esquadra, Pilar Pujol. Era una mujer de mediana altura, de pelo rizado, ojos verdosos, y de mejillas sonrosadas. Bajo su apariencia amistosa se escondía una persona intachable en su trabajo, implacable con los delincuentes, y más aún con los delincuentes que abusaban y torturaban a gente joven e indefensa. Eso la traía de cabeza, la sacaba lo peor de ella.
-Aun que no se lo crean señores, nosotros llevamos bastantes años detrás de lambda, casi tantos como llevo yo en los mossos d'esquadra. Al principio teníamos sospechas, informaciones de "chivatos" que se diluian como azúcar en el agua.... hasta que llegaron ustedes, con todos estos datos que nos han llegado...DE GOLPE!!!
-Podríamos decir que ha habido alguien que se dedicó a investigar desde dentro, por eso hemos llegado hasta donde estamos, en la víspera de acabar con ello
-Y tanto que estamos a punto de acabar con ellos!! Con los datos que usted aportó a la inspectora Infante, tenemos ya las pruebas suficientes para acusarles de al menos 5 asesinatos, dos de ellos múltiples, hace ya más de 25 años, tres chicas en Valencia....lo peor no es eso, lo peor es que durante muchos años, el gobierno central tapó con dinero la boca de mucha gente, y ya no sólo con dinero, hubo gente que fue eliminada porque no estaba dispuesta a ser la cabeza de turco de mucha gente, que no se querían manchar las manos con la sangre que tenía que salpicar a muchas personas ricas, influyentes, y, sobre todo, poderosas, gente que tiene mucha influencia en las decisiones importantes de este país, hay ministros de la época de Felipe González, gobernadores del banco de España, políticos, gente de la nobleza, gente que moviendo un dedo puede cambiarnos de lugar a media España.... eso es muy fuerte, y muy peligroso....afortunadamente, la inspectora Infante hizo algo muy valiente, que fue el quitarse de en medio a los voceros de lambda, es decir, a las personas que les avisaban antes de que llegara la policía
-Y quienes eran esos voceros
-Había uno en concreto, Vicente Pons, subcomisario en la comisaría de policía del distrito 3 de Valencia, una persona que se dedicaba a eliminar a esas personas que se negaban a cooperar con lambda, o aquellos que se negaban a ser cabezas de turco, el acallaba a las voces discordantes
-Es peligroso?
-No señor Santos, ya me encargue yo en Valencia de que no lo fuera, esta a buen recaudo
-La cosa es así, es importante que el señor Santpedor nos de la manera de entrar allí, de conseguir meterles a ustedes dos dentro de la reunión, luego nos encargaremos nosotros del resto, tienen alguna duda?
-No
-Están ustedes preparados?
-Si
-Pues empecemos, llamen ustedes al señor Artur Santpedor, así no le generará ninguna duda
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