Javier cogió el teléfono de su hermana Barbara, aquel que no había usado apenas dos o tres veces, pero esta vez era el día en el que más útil le podía ser, el día en el que cobraba mayor sentido. Cogió la agenda verde, aquella que encontró en la tacita de te, cuando rescató a Marian, y en el que casi salen después mal parados todos, si no hubiese sido por Iván, y busco y rebusco en ella el número de Artur con una insistencia casi nerviosa, sin encontrarlo, lo cual aumentaba sus dosis de estrés y de nerviosismo. Iván trato de tranquilizarlo, recordándole o intentando hacerle recordar todos los pasos que habían dado hasta llegar allí, para saber si realmente era en la agenda donde tenía el número de Artur, lo cual le hizo ver a Javier que el número no estaba allí, sino en el mismo teléfono que al principio le había dejado preparado Alberto con los datos de Barbara, para que el investigara desde allí, lo cual le agradecieron todos sobremanera, porque supuso un alivio para todos los que estaban en esa sala
Cogió el teléfono, y busco en la agenda. Allí estaba, era de los pocos números que estaban memorizados, pero de repente a Javier le entro miedo, pánico ante lo que se le avecinaba, por lo cual, Iván, el más frío de todos los que estaban allí, apoyo su mano en el hombro de Javier para reconfortarle y animarle a que lo hiciera, lo cual hizo respirar profundamente a este. Termino dando al botón de llamada, y en ese momento todos se quedaron en silencio. Un tono, dos tonos, tres, tenía miedo a que el teléfono no se descolgara , pero de repente, alguien respondió a la llamada desde el otro lado
-Barbara?
-No
-....
En ese momento, pasaron cinco segundos que a Javier le parecieron horas. Tenía la sensación de haber metido la pata, que al haber contestado de manera negativa, que le iba a dejar con la palabra en la boca, pero, para sorpresa de él, no sólo siguió hablando, sino que se esperaba que no fuese Barbara la que contestase a esa llamada
-Eres Javier verdad?
-Si, soy Javier
-Esperaba que me llamara Barbara, pero me aviso de que podría darse el caso de que fueras tu quien lo hicieras, donde quieres quedar
-Yo no conozco apenas Barcelona, así que dime tu donde quieres que nos encontremos
-Esta bien, quedaremos en un piso franco que tengo en la carrer de cabanes, cerca del hotel tryp Apolo, vente con tu compañero, los dos solos, cuando esteis allí os acercais al kiosco que hay en frente del mismo hotel, y preguntáis que si tienen UN PLANO DE BARCELONA. El os dirá lo que tenéis que hacer. Eso sí, VENID SOLOS, QUE NADIE OS VEA ENTRAR, SI NO ESTAMOS MUERTOS. A las cuatro de la tarde os espero ahí, no me falleis
En ese momento colgó, y tanto la inspectora, como Pilar e Iván se quedaron un rato en silencio, esperando que Javier dijese una palabra, o algo. En cuanto este recuperó la conciencia, les dijo lo que iban a hacer, y Silvia se dedicó a colocarle un micrófono en el oído a Javier.
Los minutos, las horas, se hacían eternas, y ninguno de los cuatro probó bocado. Sabían que lo que se traían entre manos era de una envergadura enorme, y a los cuatro se les hizo imposible meterse algo en la boca. Reinaba el silencio hasta que sonó el whatsapp de la jefa de los mossos d'esquadra. El operativo estaba preparado en torno al piso franco de Santpedor, y tenían que salir ya para allí, ya que era ya casi hora de haber llegado.
Mientras las dos policías iban en un coche camuflado delante, Iván y Javier iban en el Mercedes-Benz en absoluto silencio. Solo se oía la radio y eso era raro en ellos, ya que ninguno de los viajes que hacían en el coche se hacía en silencio. En un momento dado, en la radio sonó los acordes de una canción del dúo dinámico, perdoname, y en ese momento los dos esbozaron una leve sonrisa, como si los dos se dedicaran la canción al otro.
Cuando llegaron a la calle, pararon en un sitio que acababan de dejar libre, y se dedicaron a buscar el kiosco que les había indicado Artur para que les dijese el mensaje oculto tras el plano de Barcelona. Mientras se acercaban, el calor que hacía y la humedad se les hacia sofocante, así que aceleraron hasta llegar al sotechado del kiosco. Allí había despachando un joven de origen marroquí, que se les quedo mirando con cara de desconfianza. Cuando les llego el tiempo , con mucha delicadeza Javier abrió la conversación
-Bona tarda
-Buenas tardes que desea
-Quería un plano de Barcelona
-....
-Me ha entendido?
-Si por supuesto, aquí tiene
-Cuanto es?
-Seis euros con cincuenta
-Aquí tiene, muchas gracias
-Disculpeme
-Si?
-El viento suele mover las hojas de los árboles, pero el tronco si tiene buenas raíces lo mantiene, dígalo por ahí
-Lo haré
Javier e Iván se marcharon de ahí con cara de extrañeza, como si no entendiesen nada de lo que les había dicho. Javier abrió el plano de Barcelona, el cual parecía demasiado antiguo como para ser vendido a cualquiera, pero, al abrirlo, se dio cuenta de que ahí había escrito algo, 3 3A IZQUIERDA, lo cual les dejo incrédulos, hasta que se dieron cuenta de lo que quería decir, así que se acercaron al número tres, y allí había dos bloques, izquierda y derecha, así que en el de la izquierda marcaron el tercero A.
-Si?
-El viento suele mover las hojas de los árboles, pero el tronco si tiene buenas raíces lo mantiene
De repente se oyó un ruido eléctrico, y se abrió el portal. Javier e Iván subieron por un desvencijado ascensor, vestigio de épocas más que pasadas, que traqueteaba con mucha estridencia. Cuando llegaron al tercero, la puerta del A estaba abierta, y entraron a oscuras. Cuando entraron, vieron muebles de estilo clásico, muy desgastados, olía a naftalina, y se pisa el sonido de un gramófono con la voz de concha piquer cantando al marinero del barco extranjero. Había solo una luz dada, así que se dirigieron a ella, y cuando entraron, vieron a un señor de muy avanzada edad, en silla de ruedas, y con una bomba de oxígeno pegada a su cuerpo, así que la primera impresión que tuvieron de Artur Santpedor fue, cuanto menos, desconcertante, hasta que alguien entro por detrás y les increpó de manera un tanto gélida
-Espero que no les haya asustado ver así a mi padre, la señora que se encarga de él es una hija de puta , que lo maltrataba, así que la denuncie y ahora me encargo yo se su cuidado
-Artur Santpedor?
-Javier Santos e Iván Ledesma
-Los mismos
-Acompañenme por aquí a mi despacho, les ha costado llegar?
-No, en absoluto, el kiosquero fue muy certero a la hora de darnos el mensaje
-Estaba avisado de que llegarían, así que le di las instrucciones precisas, y díganme, que tal esta Barbara
-Muerta
-Supuse que así sería ya que ustedes están aquí, le acompaño en el sentimiento Javier
-Gracias, veo que usted sabe demasiado
-Y ustedes dos han venido aquí a saber lo que yo se, porque así se lo ha encomendado Barbara
-En efecto
-Pues bueno.....pregunten, quieren un café, un licor, un refresco
-Un whisky
-Javier, un whisky?
-Déjelo señor Ledesma, es bueno para soltar nervios
-Yo tomaré otro
-Iván no bebas más por favor
-Veo que se tienen muy controlados, eso es bueno, aquí tienen, y díganme, que quieren saber
-Primero si nos podemos fiar de usted
-Si están aquí con un director del liceu y su padre nonagenario e impedido, van armados, y están bebiendo un whisky sin temor a que este manipulado, mucho miedo no tienen
-El miedo como todo sentimiento es subjetivo
-En efecto señor Ledesma, todo sentimiento es subjetivo, incluido el amor señor teniente coronel
-Sabe demasiado
-Tenía que informarme de ustedes, yo no meto en mi casa a nadie, créanme, yo si me fio de ustedes, más si les manda Barbara.
Mientras ellos hablaban en el piso, las chicas paseaban comiendo pipas y oyendo toda la conversación, temiendo que algo saliese mal, mientras tanto, una agente de movilidad iba a multar el coche de Iván y Javier, a lo que Pilar respondió haciéndola señas de enseñarla la placa, y haciéndola disimuladamente gestos de que dejará ese coche en paz y se marchará de allí, a lo cual respondió de mala gana y rompiendo la multa y saliendo de allí.
-Y díganme ahora señores, que quieren saber
-Lo primero, que tiene que ver usted con lambda.
-Señor santos, eso es una pregunta muy incómoda, pero se lo responderé. Yo soy íntimo amigo de él señor Tous, el primer alcalde que tuvo Barcelona desde la muerte de franco, allá por el año setenta y cinco. El creo lambda con el propósito de reunir a las élites de la sociedad de toda España con el propósito de discutir acerca de la situación del país, y las decisiones que se debían de tomar, o de como se debía de influir en el gobierno, o en el mismísimo rey Juan Carlos si era preciso para solucionar los males que tenía una joven e inexperta democracia
-Y por ello mataban jovencitas?
-No por dios señor Ledesma, eso fue mucho después, digamos que la cosa derivó mal, ya que al ser secreta, hubo gente que se dedicó a liberar sus pasiones más oscuras, vicios, perversiones, con el pretexto de que nadie diría nada
-Y por qué no se decía nada
-Porque al final todos delinquiamos, los que cometían adulterio, pederastia, traficaban con armas, drogas....los que lo hacían por que lo hacían, los que no porque eramos cómplices y lo callabamos
-Y cuando empezaron a matar chicas?
-Eso fue a principios de los noventa, entro el clan de los ches, los valencianos que pensaron que esto era una secta, o una logia, y propusieron realizar ritos sexuales, o satánicos incluso....desgraciadamente, la cosa caló hondo, y se empezaron a matar a jovencitas, horrendo, pero nadie podía decir nada, imagínese si se enteran que un alto cargo de la guardia civil, un ministro, o un alto ejecutivo de multinacional era acusado de estas barbaridades, el escándalo haría temblar al país
-Por eso metieron a chivos expiatorios
-Eso fue cosa del comisario Pons, el valenciano, que tenía a muchos raterillos de poca monta enganchados a la droga, malviviendo, y subsistiendo de aquella manera , y se les ofreció una nueva y muy cómoda vida a cambio de cargar con ciertas losas
-Como las tres chicas valencianas
-En efecto Iván, como las tres chicas
-Y al que se enteraba y no accedía al chantaje......
-Guillotina señor Santos
-Claro, eso era endémico, si uno hablaba caía todo el grupo, pero el también, así que nadie se atrevería a decir nada.....hasta ahora......
-Esa era la mejor manera de tenernos todos cogidos por los huevos, nadie podía decir nada, porque si no todos caiamos, y cuando digo todos, es TODOS. El grupo sobrevivía nadie decía nada, y los buscavidas como el señor Pons sacaban tajada de ello, en ascensos, impunidad, y en sacar todo lo que se les antojase
-Y por qué ahora usted va a tirar de la manta
-Me canse de todo esto, miren, me queda poco de vida, tengo un cáncer de pulmón que me mata de manera irreversible, y yo no me puedo ir al otro lado con ese peso en la conciencia, no puedo dejar sin vengar a esas inocentes
-Y que tiene que ver mi hermana en esto?
-Su hermana vino a mi cuando se entero de que usted existía, vamos, usted y toda su familia. El ministro Fernández de tuñon era miembro de aquí, y desde el convento de Santa catalina la monja esa me la mando aquí. Yo la ayude a encontrar la verdad, y ella a cambio desvelaria la mía
-Por ello murió
-Lo se y no sabe cuanto lo siento, era una buena muchacha, que se metió en un callejón sin salida, pero usted rematará nuestra obra.....
-Como sabe que así será?
-Tiene las cartas marcadas, el camino de Barbara, mi última ayuda, a la policía con ustedes, y al señor Ledesma como su fiel y amoroso guardián
-Como?
-Lo se todo, TODO, se que son pareja, les vi en el teatro cuando casi explotan, y les veo ahora las miradas que se dirigen
-Esta bien....cual es el siguiente paso
En ese momento Artur se acercó a un sinfonier y saco de uno de los cajones dos túnicas rojas, y dos máscaras venecianas doradas, ante la mirada desconcertada tanto de Javier como de Iván
-Lo siguiente que tienen que hacer es esto. Yo no se como tienen preparado el dispositivo con la policía, pero necesitan entrar en el Palau de la música, y necesitan esta ropa. Al lado del Palau hay una mercería, entran en ella y le dicen a la dependienta que vienen a comprar calcetines de lunares, entonces ella les dirá que vayan al primer probador, entran, se ponen la túnica y la máscara, y tiran del primer gancho, el espejo se abrirá, y verán unas escaleras que llevan a un pasadizo, que está comunicado con la sala del Palau donde se celebrará la reunión
-No desconfiaran de nosotros?
-Si han llegado hasta el pasadizo dudo que lo hagan, después el resto ya es cosa suya
-Y si alguien se entera de que vamos a ir?
-Eso ya lo tienen que organizar con Silvia Infante y Pilar Pujol
-Como sabe tanto
-Porque para su desgracia yo se algo que usted desconoce
-El que?
-Que todo me lo dice un pajarito
-Y usted que hará
-Cuando venga la policía, ponerme a disposición de ella
-Solo?
-Es la mejor manera de purgar mis pecados, aparte de que siempre puedo llegar a un trato beneficioso
-Una última pregunta
-Dígame señor Ledesma, que lleva un rato callado
-Como una persona aparentemente buena como usted se metió en este lío
-Porque me fie de quien no debía, al igual que usted
-A que se refiere
-A que se fie de lo que le muestran , no de lo que le digan, y que las promesas son muy bonitas, pero casi nadie cumple, y menos sus amistades.....peligrosas
-Gracias por todo señor Santpedor
-Gracias a usted Javier, también se de usted una cosa
-El que
-Que es idéntico a Barbara en todo, físico, fuerza, ganas de saber la verdad, todo, siga así, Barbara era una persona increíble
-Lo haré
Cuando salieron, la tarde seguía siendo calurosa, así que fueron a una heladería a continuación para refrescarse con un cremoso helado. Las policías habían desaparecido, y el coche seguía ahí, preso del calor infernal, así que lo abrieron y estuvieron charlando un rato, mientras degustaban sus helados, sin saber que no sólo ellos iban a visitar a Artur Santpedor.....
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