En el momento que Javier e Iván salían de la casa de Artur en dirección a comprarse el helado, había una furgoneta de reparación de electrodomésticos que estaba aparcada justo al lado del kiosco en el que había comprado Javier con anterioridad el plano de Barcelona; la citada furgoneta no sería nada del otro mundo, si no fuera porque dentro de ella estaban dos personas que, seguramente, de técnicos de electrodomésticos supieran más bien poco.
-Che, te lo dije, tu amiguito tenía algo que ver!
-No creo que tenga algo que ver, no puede ser, es imposible!!
-Que más pruebas necesitas carajo! Ya has visto que esos dos no eran trigo limpio, y van a dar al traste con todo, CON TODO!!
-El que más miedo me da no son estos dos papanatas, sino lo que les haya dicho Artur
-Ves la bolsa que llevan? Ahí van dos túnicas, pero es que no lo ves?
-No creo que el imbécil de Santpedor les haya cantado la traviata a estos dos, sería ser muy estúpido
-Es muy estúpido, y ahora estos dos van a ir con el cuento a la policía y todo se va a ir al garete
-No si lo evitamos tu y yo
-Que vas a hacer, les vas a pegar aquí dos tiros delante de todo el mundo?
-De ellos ya me ocuparé más adelante, primero tenemos que cortarle la lengua al soplón
-Tienes razón, vamos
Salieron de la furgoneta, y de la parte de atrás sacaron una caja de herramientas, y con ella accedieron al portal del piso franco de Artur, sin levantar la mayor sospecha. Cuando llegaron a la puerta de este, tocaron en el timbre dos veces, pero nadie contestaba, y mientras tanto las coplas de la Piquer seguían sonando a un volumen altísimo, no sabían que hacer, así que se decidieron a sacar de la caja de herramientas un arma con silenciador, y con ella reventaron la cerradura de la puerta.
Cuando entraron, les sorprendió que la música siguiera sonando a gran volumen, y que nadie de allí se sobresaltara. Mientras avanzaban por las habitaciones, se dieron cuenta de que una de ellas estaba iluminada, así que fueron a ella para saber si estaba allí Artur Santpedor. Cuando entraron, vieron al padre postrado en la silla de ruedas, con el oxígeno puesto, y la ventana que daba a la terraza abierta de par en par. Cuando se asomaron vieron a Artur asomado a la barandilla
-Traidor asqueroso!
-Os estaba esperando muchachos
En ese momento, Artur salto la barandilla, precipitandose al vacío, sin que ni Rubén ni Vicente pudieran hacer nada por detenerlo. Para Artur, tirarse desde la barandilla era su manera de liberación final, de terminar de limpiar su conciencia. Detenido tendría que pasar por un calvario judicial,que seguramente terminaría acabando con su enferma vida, mientras que muerto podría descansar en paz, con la satisfacción de que lo que tenía que hacer, ya lo había hecho.
Rubén y Vicente no pudieron hacer nada, y eso les llenaba de indignación, pero a la vez de alivio. Con el soplón eliminado, solo tenían que deshacerse de las dos personas que ponían en peligro la reunión de lamda: Javier e Iván. El problema es que para Rubén, deshacerse de Javier era realmente fácil, y además no había nada que le produjera más satisfacción, después de todos los desagravios que le había dado, pero con Iván era distinto, le dolía cargarselo, pero visto lo visto, si era necesario, no dudaría en hacerlo
-Che, ya nos hemos cargado a uno, que hacemos?
-No nos hemos cargado a nadie, se ha matado el solito
-Si, pero ya tenemos un problema menos, ahora tenemos que solucionar dos problemas más graves
-Si, pero esos me los dejas a mi, ya me encargo yo personalmente de ellos
-Y como lo vas a hacer?
-Muy fácil, esto es como poner juntas piezas del dominó, y empujar a una, las demás caerán solas
-Que quieres decir?
-Que si me cargo a Javier, Iván caerá solo. No soportará el ver como otra persona a la que ama muere , será demasiado para el
-Mira no se que planes te traes entre manos, pero creeme que me fio de ti
-Te fías de mi porque no te queda otra hijo puta
-También es verdad, pero creo que conseguirás quitarte a esos dos cabrones de en medio
-Y así será creeme
Mientras tanto, Javier e Iván seguían comiendo el helado tranquilamente, cuando de repente vieron como del edificio donde vivía Artur caía algo parecido a un saco, como si alguien se hubiera desprendido de un bulto lanzándole por la ventana. Pero pronto se sobre saltaron cuando vieron que cayó sobre un coche que estaba allí aparcado, reventandolo, y que una muchedumbre se acercaba a mirar, horrorizada, la escena. Cuando se acercaron, se quedaron los dos tan helados como el que se comían
-Javier es Artur!
-No puede ser, por dios no!
-Que hacemos?
En ese momento, Silvia y Pilar, que aparecieron de nuevo por ahí, les hicieron señas de que tenían que abandonar el lugar inmediatamente, así que cogieron el coche, y salieron a toda velocidad dirección al hotel de nuevo. Cuando llegaron a la habitación, Javier tenía un ataque de ansiedad, así que Ivan pidió a la recepción que le subieran una tila , y se dedicó a tratar de tranquilizar a Javier, hasta que recuperó de nuevo la tranquilidad y la noción de donde estaba
-Les tenemos muy cerca, demasiado cerca Iván
-Lo se, lo he visto
-Y además ahora ya saben quienes somos, ahora van a ir a por nosotros, y nos pasará lo mismo que le paso a Barbara
-Eso no pasará
-Y tu como sabes eso?
-Porque yo voy a estar ahí, protegiendote
-Como todos estos días? Así no quiero que me protejas Iván
-No, quiero estar ahí, a tu lado, quiero que todo esto pase, y después ya miraremos lo que tengamos que hacer
-Me has hecho demasiado daño Iván, demasiado, yo no se si quiero que estés ahí
-Estaré aunque tu no quieras, Javier, aunque te quieras deshacer de mi, no podrás nunca, porque cuando más me rechazas.....
En ese momento sonó el teléfono de Iván, y todo lo que quería decirle a Javier, se quedó en pausa. Era Rubén, el mismo que había llegado tarde a deshacerse de Artur, y el mismo que se quería deshacer de una vez por todas de Javier, aunque esto Iván no lo sabía. Así que cuando cogió el teléfono, un gesto de sarcasmo salió de la boca de Javier, e Iván trato de apaciguar los ánimos.
-Que quieres Rubén, me pillas en un mal momento
-En realidad no era contigo con la persona con la que quería hablar Iván, era con Javier
-Y que quieres de Javier?
-Cosas nuestras, a ti no te importa en absoluto lo que yo tenga que decirle a Javier, me le puedes pasar?
-Si....te le paso......Javier, es para ti, es Rubén
-Dile que no quiero hablar con el
-Rubén que no quiere hablar contigo, Déjalo para otro momento por favor
-Insistele
-Javier, que insiste en hablar Contigo
-Esta buen, pasamelo.....dime Rubén, que quieres
-Javier, se que nuestra relación ha empezado con muy mal pie, que no hemos conectado, que no tenemos feeling, pero quiero solucionarlo, quiero que acerquemos posturas
-Creo que es mal momento para hacerlo Rubén, me pillas muy ocupado
-Venga hombre, si solo va a ser un momento, si quieres te invito a tomar una copa en el bar que estoy preparando en la avenida de la diagonal, vienes, charlamos lo arreglamos y ya está, sobre todo hazlo por Iván que está pasándolo mal
-No se Rubén, yo....
-Por favor
-Esta bien, mándale la dirección por WhatsApp a Iván y allí estaré a las ocho, solo tengo un rato, así que intenta ser breve
-No te preocupes, que breve seré
-Hasta luego
Cuando colgó, Iván se quedó mirando fijamente a Javier, esperando a que este le dijese algo acerca de la conversación que habían mantenido el y Rubén. En ese momento eran las siete y media de la tarde, y sonó el whatsapp de Iván, con la ubicación exacta de donde estaba el restaurante en el que se tenían que encontrar los dos para solucionar sus diferencias, las cuales se habían enquistado hasta ser casi irreconciliables. Después de dos segundos de espera, Javier hablo tranquilamente
-He quedado con el a las ocho en ese restaurante, para solucionar nuestras diferencias
-A las ocho? Si hemos quedado a las nueva con Silvia y Pilar!
-Lo se, lo sé, solo va a ser un rato, y me vengo en seguida
-Quieres que vaya contigo?
-No te preocupes, iré solo, estate tranquilo
-No se el por qué, pero viniendo de Rubén, y si es hacia ti, tranquilo no es la palabra que puedo utilizar
-Confia en mi, regresaré sano y salvo
-Ten cuidado, por favor, Javier
-Lo tendré, no tengas duda
En ese momento Javier salió de la habitación en dirección al coche, mientras Iván se quedó sentado en la cama del hotel comiéndose la cabeza. Por algúna razón, tenía la corazonada de que algo malo iba a pasar, y por eso le mando un whatsapp a Javier en el que le avisaba de que le mandase mensajes cada cierto tiempo para saber que estaba bien, a lo que Javier respondió con un escueto "Ok"
Cuando llego al restaurante, vio que las cortinas estaban bajadas, así que llamo a la puerta. Así que Rubén se asomo, y cuando vio que era Javier, le esbozo una sonrisa y procedió a abrir. Como no se fiaba de que Vicente no fuera a dar al traste con sus planes, le dio dinero para que se fuera a un local de strip tease muy conocido a las afueras de Barcelona, a fin de que estuviera entretenido, así que solo estaban ellos dos, Javier y Rubén, dispuestos a arreglar sus diferencias aunque que sólo fuese por Iván, y de cara a la galería
-Caray que puntual eres Javier, las ocho en punto
-Si, digamos que no tenemos mucho tiempo para hablar, así que se concreto
-Si, siéntate, quieres que te ponga algo? Whisky, Ginebra, bourbon, los tengo de importación recién traídos, carisimos, pero contigo haré una excepción
-Una coca cola no estaría mal
-Esta bien, coca cola.....y dime, por donde empezamos
-Tu sabrás, tu eres el que quiere solventar las cosas
-Si, digamos que no nos hemos portado ni tu ni yo como personas adultas, creo que deberíamos haber sido más educados el uno con el otro
-Creo que los dos no hemos sido ejemplares
-Si, y en todo este asunto, Iván ha sufrido mucho, porque te quiere, porque es amigo mio....
-Creo que deberíamos hacerlo porque el este tranquilo con los dos
En ese momento, Javier empezó a sentirse mareado. Todo el local empezó a darle vueltas, y el empezó a darse aire con la mano, y a pasárselo por la frente. Tenía sudores fríos, y cogió una servilleta para secarselos.
-Javier, te encuentras bien?
-Si, solo estoy un poco mareado
-A lo que te decía, que deberíamos llevarnos bien, aunque sólo sea por el bien de Iván, yo no quiero que.....
En ese momento, Javier empezó a notar que le faltaba aire, que se encontraba realmente mal, al principio pensó que era solo la ansiedad acumulada, pero pronto se dio cuenta de que las piernas le empezaban a pesar muchísimo, y que se encontraba pesado y fatigado, así que trato de salir a la calle a que le diese un poco el aire
-Javier, a donde crees que vas?
-A la calle a que me de el aire
-Tu no te vas a ningún sitio
-Y eso por que lo sabes?
-Porque te he echado en la coca cola un potente somnífero, el cual está haciendo efecto ya....en nada te caerás desplomado...
-Eres un hijo de....
En ese momento, efectivamente, Javier cayó desplomado e inconsciente sobre el suelo, a lo cual Rubén le saco de allí con una mueca burlona, y lo metió dentro de la cocina. Javier estuvo un buen rato dormido, y cuando se despertó, solo se dio cuenta de que estaba mareado, a oscuras, y de que hacía un frío terrible.
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