Javier se fue a llamar a Iván al teléfono, pero este no contestaba. Desde que se fuese a primera hora temprano, no había dado señales de vida, y lo que es peor, no había mostrado el más mínimo interés por todo lo que se cernía sobre ellos dos, la mayor operación contra la trata de blancas y el crimen organizado que se recordaba en España, más aún si cabe porque las personas que estaban implicadas en ella tenían demasiado poder e influencias, y podría derrumbar la mayor parte de los estamentos del país, por no decir prácticamente todos los estamentos del país, pero eso es algo que a Iván parecía que en ese momento le traía sin ningún cuidado.
Una llamada, dos llamadas, tres...Javier se empezaba a impacientar. Nunca había desaparecido de esa manera, y menos sin dejar rastro. Mientras tanto, en el bar del hotel, las noticias se apresura banco a comentar la desaparición de una muchacha, Micaela Torrot , Valenciana, 18 años recién cumplidos, y la policía junto a la guardia civil se había apresurado a mover a todos los efectivos que tenían a su mano de manera infructuosa, por el momento. Temían que ocurriese como con Diana, la muchacha de su misma edad que había desaparecido en Galicia un año antes, y de la cual aún así no había habido ninguna pista, dando el caso recientemente el juez por cerrado, para estupor de sus padres, que de una vez por todas habían aparcado su guerra intestina para aunar fuerzas y pedir que el caso se reabriera, recibiendo escasa atención por parte del juez que llevaba las pesquisas. -Ojalá dios no nos tengamos que encontrar a ninguna de las dos chicas- dijo para si Javier, antes de pedir un Martini rojo al camarero. El sabor del Martini le relajo, y su dulzor le dejo en la garganta una extraña sensación de sequedad, que, aunado al nerviosismo de saber que todo estaba en la fase final, y que en esa fase final parecía que uno de los actores principales, Iván, parecía que había desaparecido, le hizo pedir después un vaso de cerveza bien frío. Acto seguido de las noticias llego el deporte, y maldijo para si saber que su equipo, el atlético de madrid, había quedado emparejado en las semifinales de la champions league con el equipo que le había arrebatado las dos anteriores finales, que para colmo de males era su vecino más odiado, el Real Madrid. Bebió el último sorbo de la cerveza de un trago y se dispuso a llamar de nuevo a Iván.
Cada vez que le llamaba y este no contestaba, aumentaba el enfado de Javier por momentos, lo cual le llevó a pedir más cerveza, algo muy inusual en el. De repente, se acordó de que el coche llevaba un rastreador GPS de los dos teléfonos móviles de ambos, así que pago las cervezas y se acercó al garaje del hotel a toda prisa, esperando que de alguna manera u otra lograse dar con el paradero de Iván. Puso la llave en el contacto, y activo el dispositivo de rastreo. Cuando metió la clave, se fijo en que el teléfono tenía su ubicación en la avenida de la diagonal, así que arrancó el coche, y, pese a saber que desconocía por completo las calles de Barcelona, se dispuso a acudir en su búsqueda, ayudado por el mapa del coche. Cuando llego allí se encontró a Rubén, y una sensación de saber de alguna manera que estaba implicado en su " desaparición " y unas ganas terribles de engancharse de nuevo con Rubén en una pelea se apoderaron de él, pero aparco el coche, contó hasta diez, y guardo las formas.
-Javier que haces aquí?
-Ha llegado el momento, nos tenemos que marchar tu y yo
-Que haces aquí Javier? Estamos Iván y yo teniendo una charla privada, tu presencia no es bienvenida
-A mi me importa un carajo lo que pienses y lo que tengas con Iván, pero tenemos trabajo, y se viene conmigo
-Javier calmate, tomate algo
-No me apetece tomar nada, me apetece que nos reunamos con Silvia y que hagamos lo que tenemos que hacer
-Ya has oído a Iván, o te calmas o te vas
-Te he dicho que contigo no va nada de esto metome en todo, Iván vienes o que?
- Si, voy, que remedio
-En serio Iván que vas a ir de perrito faldero otra vez de este tipo? Que hay de lo nuestro?
-Creo que lo vuestro no va a ningún lado, dedicate a tus asuntos y deja de meterte en donde nadie te manda, por que no te vas con uno de esos abuelos a los que les sacas la pasta? Que pasa, que a Iván no se lo has contado?
-Javier por favor comporta te
-Eres una maricona miserable
-Uy, veo que sacarte las verdades te ha calentado los ánimos....toma, esto te refrescar a...
En ese momento Javier cogió una jarra de sangría de una mesa de la terraza en la que ellos estaban sentados, y se la derramó entera sobre la cabeza de Rubén, antes el estupor de los comensales que estaban sentados alrededor de ellos. Después de unos segundos, en los que Rubén no tuvo reacción, se abalanzó sobre el, iniciando una pelea a puñetazo limpio, en la que tiraron mesas, llovieron vasos, y que acabo con los dos metidos en la fuente que había en el centro de la terraza , agarrados del cuello, y con Javier tratando de ahogar a Rubén en ella. Iván En todo esto, se había quedado de espectador en la pelea, hasta que consiguió quitar de en medio a Javier de la pelea. Cuando le saco de la fuente, empapado, le empujó unos metros, mientras Rubén se quedaba en el borde de la fuente tosiendo y jadeando tratando de coger aire. En ese momento, y antes de marcharse al coche, Javier le soltó una de sus frases lapidarias .
-Si quieres la revancha silbas! Si es que te queda resuello para ello!
En ese momento Javier se dirigía hacia el coche, mientras Iván se fue detrás de él para pedirle explicaciones por lo que acababa de presenciar, pero cuando llego a tocar el hombro empapado de Javier, este se dio la vuelta, y sin mediar palabra, le dio una bofetada lo suficientemente fuerte para tirarle al suelo, volviendo a dejar a todo el mundo sin palabras y mirándoles a ellos dos.
-Todo esto es culpa tuya, solo tuya! Y sabes lo que te digo Iván? Que si no quieres venir no vengas, prefiero que te quedes en el hotel, o donde te salga de las mismísimas...narices! No quiero saber de ti más, piérdete, vete a la mierda, que ya bastante me has amargado la vida! Vete con el mamarracho ese que le saca a los pobres abuelos la pasta y a mi me olvidas!!! Que no te necesito para nada!
Después de esa frase, Javier, empapado hasta arriba, se subió al coche y salió rumbo hacia el hotel a gran velocidad, saltándose incluso algún semáforo. Mientras tanto, Rubén seguía recostado sobre la fuente recobrando el aliento, mientras Iván, al que todavía le pitaban los oídos después del bofetón que le acababa de soltar Javier, llego como pudo al primer taxi que pasaba por ahí, y se dirigió también hacia el hotel, dispuesto a que todo no se acabase ahí.
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