miércoles, 11 de enero de 2017

UNA NOCHE LLENA DE ARTE

Javier e Iván estuvieron esperando ansiosos a que el Mercedes-Benz de Alberto apareciera por la puerta,  ya que sabían que si había alguien que podía facilitarles el sábado la entrada a esa subasta de arte para encontrar a Eduardo, la persona que les podía facilitar más datos sobre la investigación que llevaba Barbara a cabo, esa era Alberto,  ya que con sus contactos y su influencia podía conseguir invitaciones para cualquier evento que se propusiera. Así que cuando vieron aparecer por la entrada principal el coche, casi se abalanzaron sobre el.

-Buenos días chicos, parecía que teníais ganas de verme
-Claro que teníamos ganas de hablar con usted don Alberto
-Bueno y que tal estáis, cada día te veo más en forma eh Javier
-Si, Iván esta haciendo un gran trabajo conmigo
-El trabajo le estas haciendo tu Javier
-Si Iván,  pero sin ti no lo hubiera si quiera empezado
-Bueno y que queréis de mi? Sammy me está esperando dentro con datos de subastas a las que queremos ir, te sorprendería saber lo que sabe esa chica de todos estos ambientes en los que me manejo!
-Eso es lo que queremos de usted Alberto
-Que queréis Iván?
-Que nos lleve a una de esas subastas
-Cuando queráis hombre, si quieres dentro de un mes vamos a nueva york Marian y y yo a la sala Sotheby's, vamos a pujar por un cuadro de vincent van gogh que quiero tener desde hace muchos años
-Quien es Marian
-Sammy Javier, Sammy
-Creo que no nos entiende Alberto
-Si no me explicas más Javier claro que no os entenderé
-Lo que queremos es que nos haga entrar a una subasta que va a haber en Madrid este sábado,  en el pabellón IFEMA
-Y eso por que?
-Porque hoy hemos abierto por fin el cuaderno que nos encontramos en el burdel, y Barbara tenía apuntado en rojo una cita con un tal Eduardo ese día en el pabellón 3 de IFEMA, supongo que era uno de sus clientes, pero creemos que puede saber algo.
-Que habéis abierto por fin el cuaderno! Una gran noticia, sin duda alguna. Y que os ha dicho el cuaderno?
-Que recibía bastante dinero de bastante gente, gente que sólo tiene nombres, y apellidos con iniciales,  y creemos que esa es la base sobre la que tenemos que empezar a buscar.
-Y pensáis que el tal Eduardo va a estar allí
-Hombre, si sale marcado, y si no sabe nada de Barbara, seguramente acuda, no creo que gente tan importante se esconda solo por lo que pueda tener escrito un cuaderno.
-Y habéis sacado algo más del cuaderno?
-Si, que creemos que Barbara,  aparte de las donaciones a la empresa EURO HOSTELERÍA  daba dinero a una iglesia de torrejon de ardoz, pero no sabemos a cual
-Barbara, dinero a una iglesia, me suena muy extraño pero no le perdáis la pista, puede sernos una información de gran ayuda. Algo más?
-Si, algo...
-No, no hay nada más, don Alberto, eso es todo lo que hemos sacado
-Seguro?
-Si, lo demás es irrelevante
-Bueno, hablad con Sammy y que llame de mi parte a esa subasta, yo la llamo Marian pero la vais a seguir llamando Sammy,  aún así que sea ella la que os consiga invitaciones, y un chaque, supongo que tendréis que llevar etiqueta, con un buen traje aunque sea de mil quinientos euros no os valdrá, tendréis que ir con chaque.
-Entendido Alberto
-Y ante todo, no os gasteis mi dinero en baratijas, que eso es lo que venden aquí,  baratijas.
-Entendido señor
-Que os lo paséis bien.

Javier e Iván se acercaron a Sammy,  la cual ahora se hacía llamar efectivamente marian, nombre con menos gancho pero más serio, y ella se encargo de llamar personalmente en nombre de Alberto para conseguir que les dejasen entrar el sábado en aquella fiesta exclusiva. Después de varias llamadas, consiguió que les dejasen pasar, y ya de paso dos chaques de marca para presentarse allí vestidos correctamente para la ocasión.

Llego el sábado,  y se presentaron en el Mercedes-Benz que les había prestado Alberto con las invitaciones y vestidos como dos pinceles. Cuando pasaron la puerta, descubrieron que para la ocasión habían arreglado el pabellón con tapices de la Real casa de tapices de Segovia,  mesas con manteles de seda color burdeos, flores blancas, y lámparas de araña de gran valor. Era una subasta con cena, y cada una de las mesas tenía los nombres puestos de los comensales, por lo cual buscaron su ubicación en el tablón principal.

Allí se congregó lo mejor de la sociedad más rancia española: Banqueros, gente de la aristocracia, pseudo-aristocracia, famosos marchantes de arte, los dueños de las grandes corporaciones, de los grandes grupos editoriales del país, en fin, gente que saldría el jueves siguiente en las páginas centrales del hola! . No conocían a ninguno, y ni falta que hacía, porque allí no hablaba nadie, se dedicaban a aplaudir los discursos que se daban antes de la puja, a la cual Alberto les había prohibido entrar, ya que tenía razón,  lo que allí se subasta  era realmente feo.

De repente, Javier se quedó atento a una de las alocuciones.  Era la de Eduardo Torres, dueño de la editorial prisma, la más influyente del país, que era el último de los discursos,  y era el único que tenía como nombre de pila Eduardo. Cuando iba a acabar, Javier se levanto de la mesa indicando con gestos que debía de ausentarse al aseo, a lo cual Iván le siguió.

-Se puede saber donde vas Javier
-A seguir a nuestro hombre,  ese es a quien buscamos
-Es Eduardo torres ,ese no puede ser.
-Puede ser, si te fijas no se ha sentado a la mesa con sus comensales, se ha metido por aquel pasillo. Ven conmigo
-Nos vamos a meter en un lío
-De eso se trata esto

Se metieron por un pequeño pasillo que se dividía en dos, uno daba lugar a los baños y otro a otro pasillo que unía los tres salones. Javier e Iván se dividieron, y Javier tomó el pasillo de los salones e Iván el de los baños. Los aseos estaban vacíos,  y Javier se topo cuando abrió la puerta con que Eduardo le estaba esperando.

-Creo que te has equivocado, los aseos son por el otro pasillo
-No me he equivocado, a quien busco es a ti
-Quien eres
-Da igual quien soy, lo que importa es por quien vengo
-Por quien vienes?
-Vengo de parte de Barbara
-No os voy a dar más dinero. Se lo dices a Barbara de mi parte.
-No quiero dinero, quiero respuestas.
-Respuestas? Eres muy ingenuo si piensas que puedes sacar algo de mi
-Yo no, pero el cuaderno de Barbara si
-Le tienes?
-Si
-Te doy lo que pidas por el
-No quiero dinero, quiero la verdad
-Eres policía?
-No
-Acompáñame
-Espera a que venga mi amigo, así me aseguro que me puedo fiar de ti

Cuando Iván llego al pasillo, los tres se metieron por una pequeña puerta que daba lugar a la sala de control de los pabellones, ahí entraron, esperando a que Eduardo les diese la oportunidad de explicarse, o de darles alguna pista acerca de aquello que seguía Barbara hasta su muerte.

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