Javier paso las fiestas de navidad en familia, sin grandes sobresaltos, quizás porque en su casa hacia mucho tiempo que no pasaba nada de gran interés, o porque sencillamente su casa ya no respiraba ese espíritu de familia, cada uno hacia su vida a su manera y estaban más pendientes de sí mismos que de los demás, aún así el día de nochebuena pasaron todos la noche juntos, sentados a la misma mesa, incluido su hermano, Fernando, recién casado con su pareja de hacia bastantes años, el cual no dejaba de hacerles ver a Verónica y a el que su vida era poco menos que un fracaso estrepitoso por no encontrar pareja, y que estaban condenados a una vida de soledad y miseria por no tener a alguien con quien convivir, lo cual a los dos les ponía enfermos, más aún cuando Javier acababa de romper con Jaime hace poco debido a lo anodino de su relación.
En cuanto a la nochevieja, Javier respiro más aliviado sabiendo que su hermano se iba a ir con la familia de su pareja, pero tuvo que aguantar que su padre, el cual culpable a los demás de las desgracias familiares que en gran parte el había provocado, se dedicase toda la noche a impartir reproches a todo el mundo y gestos de desprecio, por lo cual, harto se aguantar los comentarios de su padre, en cuanto pasaron las uvas, cogió su coche, y se dedicó a vagar por la ciudad, desierta de gente, sin encontrar un rumbo fijo a donde ir, donde parar, o con quien pasar un rato de charla amigable antes de volver a casa a dormir, ya que sus padres ya se habrían acostado. De repente, se dio cuenta de que Ivan le había comentado que pasaría la noche solo, en la casa que tenía anexiónada a la mansión de Alberto, y de que le dijo que si se sentía solo se podía acercar allí a tomar un poco de champán, así que ahora que si que sabía donde se ubicaba la casa de Alberto cogió el coche y se marcho hasta allá, en medio de la nieve que empezaba a caer de manera incesante en la carretera, y de un frío helador. Cuando toco la puerta, Iván le recibió con un jersey blanco y unos pantalones vaqueros, descalzo, y le hizo pasar.
-Pensé que no ibas a venir con la nevada
-Ya, pero no tenía nada que hacer y aproveche que me habías invitado para tomarme algo con alguien de confianza
-Así que si que confías en mi
-A ver, que remedio me queda, eres de lo poco de esta historia que ha sido capaz de generar me un poco de confianza, Alberto no me genera demasiada, aunque no me queda más remedio que aceptar lo que me dice, y Marcos casi me mata, así que solo me quedas tu.
-Esta bien, siéntate aquí en la chimenea, te traeré una copa de champán.
Javier e Iván pasaron la noche hablando amigablemente mientras se tomaban entre los dos una botella de MOËT CHANDON mientras se contaban confidencias, cosas de Alberto, de los trabajos que habían desempeñado, y de sus perspectivas de la vida, al calor de la chimenea se estaba muy tranquilo, y eso daba para que ambos estuviesen más relajados que de costumbre, y más cercanos el uno con el otro.
Cuando acabaron la botella, eran casi las seis de la mañana del día de año nuevo, y entre lo a gusto que se encontraba delante de la chimenea, y que las burbujas del champán, Javier se había quedado dormido, por lo cual con mucho cuidado Iván le había llevado a su cama, a un extremo de ella, y el se acostó del otro lado. No estaba para conducir, y no iba a hacerlo, o al menos Iván no se lo iba a permitir. Cuando se despertó, una extraña sensación de vértigo se apoderó de Javier
-Que ha pasado, que hago metido en tu cama?
-Ayer digamos que no estabas para conducir, así que te deje que durmieses aquí, pero tranquilo que no ha pasado nada. O nada que no quisieras que pasase
-Como que nada que no quisiera que pasase? Ha pasado algo?
-Si, básicamente que estabas dormido como un cesto y no se que estarías soñando que te acercaste a mi y te pusiste a darme patadas y mordiscos, no se si estabas soñando con que era un pollo o algo de canibalismo, yo que se.
-Pues no se que soñaba solo se que tenia muchísimo calor, y que estaba como muy apretado en la cama
-JAJAJA, como que te tuve que sujetar para que me dejarás de dar patadas, pero aún así dormirte bien?
-Si, creo que si, si eso ahora me iré a casa , aunque no te creas que tengo demasiadas ganas
-Te puedes quedar aqui y empezamos con tu trabajo
-No estaría mal, total en casa no se me ha perdido nada.
-Pues vete a ducharte y ahora te dejo un chandal, que apestas a champán que tiras de espaldas
-Voy
Javier se ducho, y cuando salió de la ducha tenía en el baño un chandal que le había dejado puesto allí Iván. En cuanto salió al salón, vio que no estaba, se asomo, y vio que allí estaba esperándole y haciendo señas de que bajara . Bajo al patio, esperando que la clase empezaría en el gimnasio rodeado de un montón de aparatos que ya conocía de otras intentonas de ponerse en forma infructuosas, pero se llevó un chasco enorme.
-Estas preparado para lo que te espera?
-Si, ya estoy hecho a esto, hacer pesas no me va a asustar.
-Creo que te estás equivocando, las pesas ya llegarán
-Vale y por donde empezamos?
-Dame tu cajetilla de tabaco
-El tabaco? Para que?
-Coge uno y te lo fumas.
-No quiero fumar ahora ,voy a hacer deporte
-Seguro?
-Si
-Pues en este momento eres ex fumador
-Pero no lo rompas!!!
-Si, es la mejor manera de hacerlo, y ahora a correr, sígueme
Javier se dispuso a seguir a Iván, con una mezcla de rabia por haberle reventado el paquete de tabaco y orgullo por evitar que le dejase en evidencia por su falta de forma, pero pronto se dio cuenta de que sus pulmones no estaban preparados para aguantar el ritmo de Iván, y pronto las fuerzas empezaron a fallarle. No obstante, aguanto mejor de lo que esperaba las dos horas largas de carrera continua por el bosque a las que le sometió Iván, bien por orgullo o por miedo por perderse en un bosque que sólo con verle daba miedo. Cuando acabaron, regresaron a la casa, y pararon en el patio otra vez.
-Veo que has aguantado bastante bien la carrera
-Carrera? Esto ha sido una tortura.
-No te quejes tanto que esto lo vas a hacer todos los días
-Todos los días!!! Pretendes matarme?
-No, pero hacer que seas una persona saludable si, así que lo haremos todos los días
-Necesito un cigarro
-Ni se te ocurrirá, aparte de que ahora con los pulmones abiertos es muy dañino
-Para que dejaría que fueras mi instructor
-Porque sabes que te voy a dejar como nuevo
-Ya, o me llevas tu directamente a la tumba, prefería la bala de Marcos
-No seas exagerado, y entra que vamos a desayunar, que vas a aprender a hacerlo de una manera saludable
-Ahora tocarán unos huevos fritos no?
-Leche y fruta y cereales, vas a olvidarte de las grasas
-Señor llévame contigo ,mandame un infarto
-Para adentro, ya
Javier entro en la cocina dispuesto a comerse la nevera si era necesario, pero Iván solo le sirvió un poco de fruta, leche fría con cereales, y algo de zumo, lo cual devoró en menos de un suspiro. Pensó que iba a desfallecer a lo largo del día, así que cuando regreso a casa estuvo a punto de comerse toda la comida de año nuevo que habia preparado su madre, pero algo le dijo que no lo hiciera, así que comió lo justo, sin saber que pronto, el plan de ejercicio que había preparado Iván iba a empezar a dar resultados.
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