La noche aquella fue la primera vez que Javier rompió a llorar, bien sea por la presión a ,a que había sido sometido en todo ese tiempo, bien sea porque acababa de recibir un mazazo enorme enterandose de que aquella persona por la que había empezado su aventura, aquella que había visto fallecer en sus brazos tiempo atrás, era su hermana, su sangre, no hacía falta que hubiesen pasado tiempo juntos, no hacía falta conocerla más allá de que se llamaba Barbara, era su hermana, se la habían arrebatado nada más nacer, y encima la habían asesinado. Era inevitable el tener que llorar
Cuando llegaron de madrugada a casa, Javier se tumbó en la cama, e Iván que había tenido miedo durante todo el trayecto de dirigirse a el para no empeorar más la situación, decidió que está vez si, dormiría en el sofá, de esta manera no habría motivo para que el no se sintiese más incómodo de lo que ya era la situación. Se quito la ropa, se puso el pijama cogió una manta, y se fue al sofá, pensando que si le quería empezar a decir a Javier un montón de cosas, aquel no era el método.
Javier se pasó buena parte de la noche llorando, quizás el haber recibido tanta información en tan poco tiempo le pasaba factura, y el hecho de que Ivan se hubiese decidido a poner un poco de espacio entre los dos tampoco le ayudaba, porque sentía que cuando peor lo pasaba, Iván siempre sabía como reconfortarle, o como hacer que se sintiera un poco mejor. Así que siguió llorando hasta que se quedó dormido.
Iván se levanto y echo un vistazo a la cama. Estaba vacía y hecha. Y se temió lo peor. Que Javier se hubiese marchado y que lo hubiese dejado todo atrás. Que le hubiese dejado sin ni si quiera haberle dado tiempo a intentar hacerle ver muchas cosas, muchas más de las que en ese momento veía. De repente, empezó a oír golpes a la altura de la habitación que utilizaba a modo de gimnasio, donde tenía los aparatos para hacer ejercicio. Entro, y allí estaba Javier, dándole puñetazos a un saco de boxeo. Descargando toda la rabia contenida. Y sintió una sensación de alivio tremenda, con la cual se acercó a el.
-Pensé que te habrías marchado
-No me iba a marchar, hice un trato, y ese trato se ha convertido en algo personal
-Pues eso tan personal me va a destrozar el saco
-Es la manera de liberar todo lo que tengo dentro.
-Que vas a hacer ahora? Por donde quieres seguir?
-Le voy a contar la verdad a mi madre, tiene que saber que tuvo otra hija
-Estas seguro de dar ese paso? Llevas mucho tiempo sin verla
-Pero hablo con ella, y la relación no se ha resentido, pero lo tiene que saber
-Esta bien, quieres que vaya? Te lo digo porque si no vas a estar cómodo, me quedo aquí
-Acaso te estás rajando teniente coronel?
-Yo no me apartó nunca, lo que pasa es que pensé...
-Pensaste que? Que quería que te apartaras? Esto es cosa de los dos sabes?
-Ya pero ir donde tu madre es algo personal
-Pues vienes, te hago un café, y llevas una tarta, o unos pasteles o algo, así seguro que te ganas a mi madre
-Para que me la tengo que ganar?
-Quien sabe, el futuro es impredecible.
-Venga nos vamos a duchar y cogemos el tren, no podemos perder mucho tiempo.
-El tren? Por que el tren?
-El coche hoy se queda aquí
-Yo que quería que me viese mi madre en un Mercedes-Benz, y me haces ir en tren. Esto si que no te lo perdono
-JAJAJA, anda, tira para la ducha.
-Sus ordenes mi teniente coronel!!!
Javier se ducho a la carrera y se vistió con la idea de no perder más el tiempo y llegar cuanto antes a la estación. Se moría de ganas de contárselo a su madre, de ayudarla a superar el golpe, de acompañarla a denunciar a ese hombre a la policía, de hacer justicia, pero tenía miedo de que se lo tomase mal, de que sufriera más de lo que había sufrido, y tenía que pensar las palabras que le iba a decir, las medidas que tenía que tomar, y para eso necesitaba a Iván, el era el mejor ayudante que podía tener por una razón muy simple, porque le entendía a cada momento, le ayudaba y le apoyaba, así que en ese momento Iván resultaba imprescindible para el.
Cuando llegaron a casa de su madre, a la que había sido su casa toda la vida , a Javier se le hizo un nudo en el estómago, y bajo del taxi que habían cogido en la estación de trenes con una flojera de piernas terrible. Iván se quedó esperando a ver la reacción que tomaba el, y avanzó con cuidado cuando esté le hizo señas de que tenía que avanzar detrás de él. Cuando su madre abrió la puerta, los dos se fundieron en un profundo abrazo.
-Mi hijo, que tal estas? Tenía tantas ganas de verte!
-Si mama, pero he estado muy ocupado
-Ocupado en que? En que estas trabajando?
-Trabajando en que? Y quien es el? Es tu nuevo novio?
-No señora, me llamo Iván, y no, no soy su novio, soy su...
-Mi ayudante mamá, es mi ayudante, me ayuda en mi trabajo
-Pues es muy guapo hijo, y muy bien parecido, sería un buen novio para hacerte sentar de una vez la cabeza.
-Déjalo mamá no empieces, nos haces un café?
-Si venga, he comprado unos donuts, quieres hijo?
-Si señora, será un placer
-Y como es que has venido a verme acompañada del muchacho?
-Verás mamá tengo que contarte una cosa importante
-Importante de que ? No te estarás metiendo en líos?
-Más o menos, te tengo que explicar una cosa.
-Dime la verdad, eh
-Y la verdad te voy a decir. A ver como empiezo
-Yo le aconsejo señora que se esté sentada y tranquila, igual se lleva un sobresaltó
-No me asustéis por favor!!
-A ver mama te acuerdas cuando nací yo?
-Si hijo por supuesto
-Te acuerdas de que siempre me dijiste que tuve una melliza que se llamaba Barbara o que se iba a llamar Barbara y que murió al nacer?
-Si, nunca me olvidaré de su carita mientras viva.
-Bueno, pues a raíz de lo que me paso en el hostal de la muchacha muerta, me puse a investigar un poco
-Si, y que has encontrado?
-Verá señora, nos pusimos a investigar los los dos a petición del tío de la muchacha, y nos enteramos de...
-De que? Vamos hijo no me dejes con esa intriga?
-De que la muchacha muerta, era la niña que te dijeron a ti que había muerto treinta años atrás, nuestra Barbara.
-Eso no puede ser? Si yo vi su cadáver!!!
-Sería el de otro bebé, señora, mire, aquí tiene los papeles que lo demuestran
-Su bebé fue robado, y entregado a otra familia de amplios recursos económicos, la familia de Tomás, y con ellos se crió hasta que murió en brazos de Javier hace ya tres meses....
-Pero eso no puede ser!!! No puede!!! No....
En ese momento la madre de Javier rompió a llorar desconsoladamente, momento en el que Javier, con lágrimas aún en los ojos, se abrazo a ella con tal de consolar la un poco, mientras Iván puso su mano en la espalda de Javier. Cuando Natalia se hubo repuesto un poco, y hubo revisado los papeles detenidamente, en un momento de lucidez, y de rabia, se decidió que debía de publicar la noticia, de denunciar, y de llevarlo a aquel que quisiera escucharla y hacerla pública.
-Y a quien habéis dicho que hay que denunciar?
-A ramón Fernández de tuñon, un ex ministro de franco, que aún sigue vivo
-Pero será muy mayor no?
-No tanto, tiene 84 años, pero aún así no irá a la cárcel, es lo que tiene la ley española
-Pero por lo menos pagará su culpa ,será declarado culpable, con eso me conformo, con que a los ojos de la sociedad se vea culpable
-Pero tenemos que conseguir que otras víctimas denuncien, y que presenten pruebas, y eso no va a ser fácil, no todos querrán denunciar, o igual les causa un problema grande denunciarlo
-Tenemos que convencerlos como sea hijo, tenemos que hacerlo, este ma,nacido no puede salirse de rositas, pagará lo que le ha hecho a mi hija
-Bien dicho señora, tiene toda la razón
-Mama voy a usar el ordenador un momento, tengo que sacar información acerca de las otras víctimas, son doce más, y tengo que sacar todos los datos que pueda.
-Vale hijo, pero de momento no se lo digas a tu padre.
Javier se marcho un momento a su habitación para buscar información acerca de los otros doce niños robados por el ministro franquista y el doctor al servicio del régimen de franco primero, y luego al servicio de las grandes fortunas del país, del cual todavía no sabía el nombre ni su paradero, pero que no tardaría en encontrarlo. Tenía que buscar en las redes sociales una pista, una ayuda que les ayudase a encontrarlos, para, por lo menos, que supiesen que existía una verdad alternativa en torno a su identidad, y que debían saberla. Mientras tanto, una vez que se había repuesto del mazazo, su madre le hacía un particular tercer grado a Iván.
-Y dime hijo, en serio que no tienes nada que ver con mi Javier?
-No señora, solo soy su ayudante
-Seguro?
-Si señora
-Pues no se si creerte Iván
-Por que dice eso?
-Porque veo como le miras, como le has acariciado cuando el me abrazaba, y el tono que usas con el
-Porque le tengo mucho aprecio a su hijo
-Pero hay veces que el aprecio hay que demostrarlo
-Como??
-Tu le has dicho que sientes aprecio por el?
-Pues .....lo he intentado, pero no he podido
-Por que no has podido?
-Me da miedo decírselo
-No te de miedo, es buen chico, testarudo, bruto, todo lo que tu quieras, pero es buen chico, y necesita a alguien como tu a su lado.
-Alguien como yo por que?
-Porque es un inconsciente, y a ti se te ve sensato, y se ve que le puedes hacer mucho bien, lo necesita, y necesita que le sigas protegiendo
-Como sabe que yo le protejo
-Porque llevas un arma en el costado de la chaqueta, y porque cuando ibas a decir lo que eras ,el te ha callado por no asustarme, recuerda que soy su madre.
-No se le va ni una
-Y se que el te....aprecia también...eso sí, tened cuidado
-Lo tendremos señora
En ese momento llego de la habitación Javier, después de haber recogido teléfonos y direcciones desde las redes sociales de los otros posibles chicos. Le hizo un gesto a Iván de que se tenían que marchar, y se despidió de su madre, emplazandola a quedar en los próximos días para tramitar la posible denuncia. Cuando se subieron al taxi Iván y Javier, este le pregunto a Iván si su madre le había sometido al tercer grado, a lo cual Iván reaccionó con una sonora carcajada.
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