Javier y Marta se acercaron a la iglesia del cristo del buen perdón con la mente puesta en que no era normal que una muerte, por muy acomodada que sea la familia , y por mucho escándalo que su pusiese para esta, sea anunciado de una manera un tanto particular en un anuncio clasificado en el la sección de contactos del periódico. No era la manera de que sus padres honrasen así a su hija, por muy adinerados que fueran, hay cosas que ni el dinero puede, y el amor una hija tenía que haber podido a la posición social.
Para ir allí, los dos se pusieron de acuerdo en que había que ir vestido de una manera adecuada al evento que se trataba: Javier se puso el traje que de las fiestas especiales, que, después de dos años de no usarlo igual necesitaba un pequeño retoque, o bien Javier debería de regresar al gimnasio a recuperar el cuerpo que había perdido después de dos años sin hacer nada de ejercicio, mientras tanto Marta se puso el vestido negro que tantas veces le había sacado de un apuro, y se puso una chaqueta por encima para entrar en la iglesia, porque no quedaría bien que una muchacha entrase en un templo de oración con los hombros al descubierto; a ella por cierto la daba igual lo que se pusiese, todo la quedaba bien puesto, su cuerpo era perfecto, podía ser una gran modelo de pasarela si no fuera porque su pasión desde pequeña siempre fue el cocinar.
Cuando entraron en la iglesia, parecía que el tiempo se había detenido justo al cruzar el umbral de la puerta, una espesa atmósfera lo envolvía todo, y la iglesia estaba iluminada por la tenue luz que desprendían los cirios y las velas colocados alrededor de las columnas; alrededor, estatuas de los doce apóstoles, y en el centro, detrás del altar, presidiendo el retablo estaba una representación de la virgen Maria llorando a Jesús recién despojado de los clavos. Todo era siniestro, la iglesia estaba vacía, y solo había un cura rezando en el primer banco; al pie de las escaleras que llegaban al altar, un ataúd en el centro daba cuenta de que ahí se estaba velando un cadáver.
-Creo que hemos llegado tarde Javier
-Y por qué hay ahí un ataúd? Vamos a acercarnos
-Me da miedo, creo que estamos metiendonos en la boca del lobo
-No seas miedosa y avanza
Los dos chicos se santiguaron, y en cuanto se acercaron al ataúd se dieron cuenta que la foto que lo presidía era la de Barbara de Tomás, no se habían equivocado ni habían llegado tarde, pero les sorprendió mucho que allí no había nadie, ni un familiar, ni un amigo, ni si quiera los padres estaban allí velando el alma de la chica, era muy extraño, solo un feligres, era como si nadie se apiadara de la muchacha, como si a nadie le importará su muerte. En ese momento, el religioso se les acercó
-Que hacen ustedes aquí?
-Disculpenos padre, habíamos venido a presentar nuestros respetos por la muchacha
-Ah, son ustedes familiares?
-No exactamente, mi amigo y yo somos los que nos encontramos a Barbara antes de morir.
-Ustedes fueron los últimos que la vieron con vida?
-Si padre, y por eso veníamos a rezar por ella y a traerla estas flores, y ya de paso dar el pésame a la familia, pero aquí no vemos a nadie
-Es una terrible pérdida esta muchacha estaba tan sola, y no se preocupen no tenía familia
-Eso no puede ser señor, seguro que no tenía padres?
-No hijos míos, la muchacha era hija única, y sus padres murieron hace años en un accidente de tráfico
-Es imposible, si precisamente nos enteramos de la iglesia en donde estaba por un anuncio que fue publicado en el periódico por sus padres, mire, aquí lo tiene
El cura lo leyó atentamente y una mueca de disgusto cruzó su cara, si alguien había puesto ese anuncio, desde luego a él le pareció una broma muy macabra
-Mire yo ni se quien ha puesto ese anuncio, pero me parece una obra de alguien enfermo, ya les digo que la muchacha ni tenía padres, que murieron, y si vienen de la prensa o de cualquier lado a sacar fotos o hacer conjeturas ya se pueden ir por donde han venido
-Oiga padre no se equivoque que nosotros no venimos de ningún lado, solo venimos a rezar por el alma de la muchacha que nos la encontramos cuando alguien la tiro en marcha de un coche, y el anuncio no se quien le habrá puesto pero créame que nosotros no hemos sido.
-Esta bien, pues recen por ella y por favor marchense, no quiero convertir esto en un bochorno
Los chicos rozaron las pocas plegarias que se sabían, porque definitivamente no eran excesivamente religiosos y salieron del templo, el cual se cerró de un portazo, y ellos se quedaron con la sensación de que alguien puso el anuncio ahí con el fin de avisar a otra persona, pero...quien???
-habrase visto lo grosero que ha sido el cura
-A ver Marta, para el que le digamos que sus padres, fallecidos hace tiempo habían puesto ese anuncio le habrá chocado
-Pero nosotros solo veníamos a rezar y a acompañar a la familia, que se pensaba que veníamos a hacernos un selfie con la muerta? Si ya la hemos visto moribunda!!!
-Anda vámonos que empieza a llover.
En ese momento del callejón de al lado de la iglesia una sombra les increpó, parecía que estaba esperando que saliesen de ella para asaltarles por sorpresa, a lo que ellos reaccionaron con tensión y una pizca de miedo
-Queréis saber quien ha puesto el anuncio??
-Disculpenos?
-Seguidme, tengo algo que contaros
-No tenemos apenas dinero
-No quiero vuestro dinero, ni os voy a hacer daño, no seáis estúpidos y confiad en mi, tengo que deciros dos cosas de Barbara.
-No gracias no nos interesa
-Creo que no tenéis elección
En ese momento los chicos vieron una pistola que les apuntaba, lo cual les sugirió que igual si que tenían que seguirle ; la lluvia empezar a ser fuerte así que les dirigió a un coche al cual se tenían que subir, a lo cual accedieron.
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