Cuando salió de la comisaría y mientras se dirigía hacia casa, lo único que pasaba por la mente de Javier era preguntarle a su padre por el teléfono de un amigo, pero no cualquier amigo: eran amigos de la infancia, y la vida les había llevado por caminos distintos, a uno le llevó por una vida manejando aparatos y llevando viajeros por toda España, y al otro lo dejo en su ciudad, pero no de cualquier manera, sino como inspector jefe de la ciudad, como la persona que más sabía de los oscuros secretos de la gente, y la persona a la que cualquier informe policial debía pasar por sus manos para su aprobación, tenía conexión directa con gente como el alcalde, y, debido a su influencia, alguna multa de tráfico que le ponían a Javier o a su padre, tenía una misteriosa desaparición. En definitiva, era un gran amigo.
Cuando llego a su casa, Javier se percató de que sus padres estaban bastante callados, lo cual le generaba inquietud, sabía que le iban a hacer alguna pregunta que iba a ser incómoda....en el momento en el que saludó y le invitaron a sentarse en el sofá con ellos, sabía que sus dudas quedaban resueltas.
-Hijo en serio ,donde andas metido?
-En nada papá, que no estoy en nada
-Como no vas a estar en nada si ayer has venido envuelto en sangre y has tenido que ir a la policía?
-Si ya os lo he explicado por favor, ayer apareció en el patio una mujer que había sido acuchillada, y simplemente he ido a la policía a preguntar por el nombre de la muchacha, porque, paradójicamente, en el periódico sale en portada que van a tirar un colegio semi derruido y no mientan esto ni en un pequeño artículo en la sección de sucesos.
-En serio que no estas nada malo hijo? Es que me tienes muy preocupada, y no estamos ni tu padre ni yo para sustos.
-Que no mamá, que no estoy en nada serio....oye papá, me podrías dar el teléfono de tu amigo Alfredo?
-De quien del inspector? Para que lo quieres?
-Porque la inspectora Infante no hay manera de que me diga si quiera como se llama la mujer fallecida
-Yo si quieres te le doy, pero no metas mucho a Alfredo en esta historia no sea que le metas en líos
- No te preocupes papá que sólo es preguntarle el nombre de la chica.
-Espero que así sea hijo, y, por favor, ten cuidado.
Cuando su padre le dio el teléfono, a Javier por un lado le entro una terrible sensación de miedo, por un lado tenía la inquietud de conocer a la muchacha, empatizaba con su tragedia, con su destino, con aquello que la podían haber arrancado , y tenía ganas de darla una despedida afectuosa, ya que el era la última persona a la que había visto con vida, pero por otro lado pensaba que si metía sus narices donde no debía, o metía gente en un problema podía llevarse una sorpresa inesperada o desagradable, lo cual le coartaba de dar el paso, aún así decidió que al menos iba a darle una despedida, una especie de abrazo de misericordia para que pudiese descansar en paz, y por eso llamo a Alfredo, para saber de la identidad de la muchacha, y poder llevarle una flor en señal de amistad.
Cuando marco el teléfono, esperaba impaciente a que Alfredo contestase , y pedirle esa información cuanto antes, o bien que no contestase, y la cosa se quedase así para siempre, pero por desgracia o por fortuna para el, Alfredo cogió el teléfono.
-Hola, quien es
-Hola eres Alfredo??
-Si soy yo , y tu quien eres?
-Soy Javier, el hijo de Juan.
-Ey hola!!! Que tal se encuentra tu padre?
-Bien, dando mucha guerra como siempre
-Si a su edad y según es el es normal, y cuéntame que quieres, te han multado?
-No ,no, de momento soy virgen de multas, era por otra cosa. Quieres que quedemos a tomar una cerveza y te la cuento?
-Si por supuesto! Mira pasate por casa y hablamos, que Maria y los chicos te quieren ver que hace mucho tiempo que no coincidimos!!!
-Vale pues en un rato me paso por tu casa.
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